La polémica actuación de Zarrabeitia Arrieta, árbitro que dirigió el partido entre la UD Logroñés y el Ourense va más allá del decisivo penalti con que castigó a Josu, además de su expulsión. Y es que incluso plantea situaciones esperpénticas como la tarjeta amarilla recibida por Gustavo Souto, después de recibir un golpe por parte de Diego Garrido.
El mismo colegiado redactó el motivo de amonestación del siguiente modo: «Por limpiar su mano ensangrentada en el cuello de un adversario con el balón en juego y tras un lance entre ambos». No menos curioso que la amarilla -quinta- a Portela: «Por pisotear el punto de penalti momentos antes de la ejecución de un tiro de penal en su contra». También sorprende la expulsión al preparador físico Roberto Valdés, poco dado a protestas enérgicas, por su «tono elevado de voz mientras mostraba reiteradamente una hoja con el brazo en alto».