El sorteo de emparejamientos, clave

La Voz

FIRMAS

A, B y C; X, Y y Z. Seis letras de un complejo juego de combinaciones que convierte los prolegómenos de todo partido de tenis de mesa en una suerte de partida de póker, en la que el grado de conocimiento del rival y la intuición pueden llegar a definir casi de antemano el desenlace del choque.

Tras sortear quién elige cada combinación de letras, los dos equipos proceden a asociar a cada una de ellas el nombre de uno de sus jugadores sin conocimiento del rival. Con ambas listas en la mano el árbitro del encuentro empareja por riguroso orden preestablecido en función de la letra escogida las siete partidas. Las seis individuales y el dobles que desharía el empate de ser necesario.

Por regla general los equipos suelen respetar el orden de fuerza de sus plantillas; a no ser que tengan delante un partido subrayado en rojo como el de mañana en San Tomé y entiendan que cambiando el orden habitual pueden obtener alguna ventaja.