«Vivo del amor que me da la gente»

María Conde PONTEVEDRA / LA VOZ

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RAMON LEIRO

Aquilina Alonso, «Quila», visita al alcalde de Pontevedra en el día que celebró su 102 cumpleaños

22 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Irrumpió en el Concello pidiendo «un aplauso». Y si alguien se lo merece es ella. «Hoy acabo de nacer y cumplí 102 años», dijo a su entrada Aquilina Alonso Pérez, «Quila», que cumplió ayer con su otra tradición desde que es centenaria, ir a visitar al alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, al Ayuntamiento, para recibir un «abrazo muy grande» del «primer edil» y el ramo de flores con el que el regidor obsequia a todas las mujeres que rebasan el siglo.

Para Quila, Lores es el señor «más elegante y guapo de Pontevedra». «Es un caballero y no insulta a nadie», sentenció, a lo que el propio alcalde matizó que «alguna vez...». El regidor reconoció que ayer se puso corbata para recibirla porque el pasado año esta «ciudadana del mundo», como ella misma se define, y ahora vecina de Pontevedra le advirtió de la importancia de llevarla.

A Aquilina le dio tiempo a hacer un pequeño repaso de su vida y a desvelar su secreto para continuar en espléndida forma a sus 102 años: «Me cuido viviendo bien, sin odio ni rencor a nadie. Soy feliz, quiero a todo el mundo y todo el mundo me quiere a mí, y vivo del amor que me da la gente».

Nació en Sanxenxo en 1911, y su trabajo como profesora le llevó por varios destinos en España, entre ellos Barcelona, donde pasó 29 años, además de otros lugares del extranjero. En la ciudad condal se estableció con su marido, Fernando, un andaluz al que conoció en París cuando disfrutó de una beca para estudios en la Sorbona durante un mes. «Conocí al amor de mi vida y a los seis meses ya vino por mí y nos casamos aquí, en Poio. Y fui muy feliz», contó.

Hace años que se estableció en Pontevedra, donde una de sus grandes aficiones son los conciertos y las obras de teatro. «Tengo el abono para todo el año y lo que más me gusta es la música; la música deleita», señala. Sigue comiendo de todo, dice, y también sigue siendo presumida: «Fui coqueta, lo soy y lo seré», reconoce con una sonrisa. «Todos los días me arreglo y salgo a la calle, porque a mí lo que más me deleita es la gente, el amor de las personas, que me quieran; no necesito otra cosa», reiteró.

«Hay que saber vivir y gozar de la vida», afirma esta centenaria. Desde luego, ayer volvió a demostrar que ella es toda una maestra en ese arte.