El mercado de Perillo sufre graves daños en la cubierta

María Ballesteros OLEIROS / LA VOZ

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PACO RODRÍGUEZ

Los placeros denuncian también la rotura de cristales y deficiencias en la limpieza y piden soluciones al Concello

13 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Cristales rotos, cierres herrumbrosos, suciedad, pintadas, desconchados en las paredes... El mercado municipal de Oleiros, en Perillo, acusa el paso de los años y los placeros, con más o menos vehemencia, reclaman al Concello que actúe para frenar un deterioro que perjudica día a día a sus negocios.

«Estamos un poco abandonados», resume Elsa Fernández, empleada de una de las fruterías de la plaza, quien asegura que se han cansado de exigir mejoras al Concello: «Caen en saco roto». Entre los desperfectos más evidentes, destaca la rotura de cristales en las puertas de la entrada posterior del edificio, donde se ubican los dos puestos de pescado, y en la cubierta de esa misma zona. «Si te vas fijando, hay muchas cosas más», añade Áurea Vidal, quien regenta uno de estos establecimientos.

Desde su puesto, señala la barandilla metálica que en teoría facilita el acceso en una de las entradas y que, sin embargo, se mueve con solo apoyarse. Tampoco la puerta metálica, que se atasca al empujarla y es excesivamente pesada, facilita la entrada. «La gente mayor no puede empujarla y si la dejas abierta, el pescado se reseca», lamenta esta placera.

Altas temperaturas

Los productos frescos también sufren las consecuencias del mal aislamiento en la cubierta principal, lo que provoca altas temperaturas en verano y muy bajas en inverno. «Si hace frío te abrigas y no pasa nada, pero con el calor se estropea la mercancía», añade la dependienta de otro de los puestos, quien, al igual que otros compañeros, apunta también hacia los riesgos de accidente que para los usuarios supone la tarima central del mercado, donde se ubican varios bancos de madera. «Yo ya vi a varios tropezar», añade una de las fruteras.

Unos y otros reconocen que el Concello ha paliado el problema del aparcamiento al crear varias plazas en la fachada este verano, aunque algunos se quejan de que la solución llega tarde. «Se pidieron antes de las elecciones, vinieron por aquí en campaña, pero las pusieron aún ahora, cuando prácticamente era solo pintarlas», protesta Áurea Vidal, quien lamenta que el alcalde, Ángel García Seoane, solo acuda al mercado municipal para pedir el voto.

Son varios los comerciantes que coinciden además en lamentar la excesiva presión de la Policía Local en el entorno del mercado sobre aquellos clientes que paran el coche para cargar y descargar la compra. «Los clientes buscan comodidad y, si no pueden venir con el coche, compran en otro lado», añade Vidal.

A los daños en las instalaciones y los problemas de estacionamiento de vehículos, se suman las deficiencias en la limpieza, responsabilidad también municipal, y el hecho de que cuatro de los puestos del mercado estén desocupados, dos factores que, según algunos placeros, causan sensación de abandono entre la clientela.