Tróficos, autótrofos y heterótrofos

tareixa taboada OURENSE

FIRMAS

Miguel Villar

Últimas tendencias de arte moderno en Novacaixagalicia

07 oct 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Afluentes 94 plantea un análisis del panorama artístico gallego de la década de los 90 y cómo se gestó un grupo sin referencias ni implicaciones conceptuales ni artísticas o filosóficas, aglutinado más por generación que por planteamiento o identidad común, con la resaca del éxito pasado de la generación de la Atlántica, que transportó el arte contemporáneo gallego a espacios internacionales como una potente transvanguardia de la creación autóctona. Artistas como A. Datas, Lamazares, Leiro o Silverio Rivas, entre otros, son exponentes claros de lo que constituyó esa revelación del arte gallego. Difícil coger el testigo y asumir el relevo generacional, conformar una nueva manera de afrontar la creación en Galicia, para un artista sin generación, sin grupo, sin colectivo. Presencias de gran individualismo y escasa cohesión, independientes, sin postulados teóricos comunes. Artistas que introducen las nuevas tecnologías, generando propuestas particulares en un panorama artístico en decadencia como un animal moribundo. Artistas que no han sufrido por el arte, arropados por la crítica y las instituciones.

El espacio periférico regional comienza a ser un espacio de gran actividad artística con la apertura del CGAC y posteriormente del MARCO. El papel difusor de las galerías y de la crítica convierte al artista en un PYME audaz y estratega. Se avanza hacia una desmitificación del objeto artístico, en una derivación más hacia lo conceptual que hacia el artefacto en sí, sin abandonar el terreno figurativo, de ahí, el nombre de la presente exposición: Los Años Circulares 1994-2013.

Un eclecticismo heredero de la presión al abordaje intelectual de los mass media, que aísla al objeto, convertido en icono, distanciándose en el plano afectivo del discurso plástico, con un desplazamiento del significado del objeto en su tránsito de lo trivial al arte, planteando la renovación de los lenguajes, desde la figuración. Entre los artistas representados, cabe destacar a Salvador Cidrás con un planteamiento urbano, espacio como lugar de construcción de la imagen del individuo, vinculado estéticamente a estereotipos juveniles y tribus urbanas. El artista falsea el paisaje real-natural creando un vínculo entre la ficción y lo representado, la revisión del espacio urbano y doméstico, la iconografía de lo alternativo y underground, es también revisado y reinterpretado, aislando el significante del significado. Música electrónica para una ciudad que nunca duerme?

La mirada crítica de Suso Fandiño plantea la obviedad del objeto desde el lenguaje artístico. Inteligente y mordaz, corrosivo y punzante como un bisturí, sus «apropiaciones» tienen que ver con obras de otros artistas que Fandiño «re-construye» con una nueva intención añadida y crítica. Los medios que utiliza para su discurso artístico abarcan desde lo pictórico, fotografía, video e instalación a los límites inciertos del discurso conceptual («I will not make any more art»).

Fran Herbello, artista multidisciplinar, utiliza las distintas posibilidades que los medios le facilitan para crear una falsa realidad que sacude al espectador. Una imagen convulsa y provocativa, estimulante. Una desnudez revestida de paradojas; la memoria y lo efímero, lo urbano y lo rural, la belleza y lo grotesco, en la grandeza de lo imperfecto? El eco surrealista de Madoz se intuye en las imágenes y se amplía en un lenguaje que Herbello consigue como propio, sobrecogedor y diferente. Imágenes impactantes en una cartografía del cuerpo.

Álvaro Negro conquista el espacio y la luz, doblegando la idea de límite y revisando los esquemas plásticos y de representación, partiendo de los estudios de la «pintura con luz» de Moholy Nagy. Generando un espacio para el reflejo. Su tratamiento de la imagen en las creaciones en video, suponen una antilogía que reconcilia lo conceptual con lo figurativo, lo exterior con el «Yo interior», la soledad y el desarraigo con lo social y estridente, la persistencia de la memoria? Mónica Alonso, inspirada en los espacios acotados de Lygia Clark, busca la deconstrucción de los conceptos de artista, objeto artístico y escenario, en una escultura psicoafectiva que desvela el poder terapéutico del arte. Misha Bies Golas, con su juego de artificio, referencia a Lekuona y reinterpreta lo real en el absurdo de lo cotidiano. Y Vicente Blanco, entre otros, son algunos de los artistas representados en esta muestra, que puede visitarse hasta noviembre.