Dice Xosé Luís Mulet en su libro Recuerdos y añoranzas de Carril que llegaron a estar operativas allí más de 25 fábricas. Entre ellas llama la atención la presencia de una pujante industria metalúrgica cuyas pioneras fueron las firmas San Jaime, que luego sería Fundiciones Franco, y San Andrés, que después sería la conocidísima Fundiciones Alemparte. También la todavía activa Fundiciones Rey tuvo su cuna en Carril, según recuerda Daniel Garrido en su artículo La industria metalúrgica en Carril.
Fundiciones Alemparte es, sin duda, la industria que consiguió mayor renombre en Carril, junto a la Real Fábrica de Curtidos que ocupaba el hoy jardín de Artime, o La Caneda, donde se fabricaban envases de madera y que con el tiempo acabaría convirtiéndose en una fábrica de cartón ondulado que todavía sigue funcionando, aunque no ya en la avenida Rosalía de Castro.
En Alemparte, que además fue el germen de la cerámica de Sargadelos, se construyó el primer barco de vapor con casco de hierro. De allí salieron también el templete del palacio de la Puerta del Sol de Madrid, el palco de la música del paseo de la Herradura de Santiago, la cruz del mirador de Monte Lobeira o el portalón del cementerio naval británico en Rubiáns.
Eran tiempos en los que no se desaprovechaba ninguna oportunidad de negocio. En las instalaciones de Alemparte, además de la fundición, había un aserradero a vapor y se daban también baños calientes. Una docena de habitaciones con bañeras atraían a numerosos visitantes, sobre todo de Santiago, pero también de otros lugares.