«Yo soy un basurero del juego y de los juguetes»

elena eiras / m. v. CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

LUCIA CARAMELO

El Museo Etnolúdico de Galicia, un concepto único en el mundo, será inaugurado mañana en Ponteceso

26 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Aventurero, coleccionista e incluso infantil. Así es como se refiere a sí mismo Ricardo Pérez y Verdes (A Coruña, 1945), el presidente del Museo Etnolúdico de Galicia (Melga), que mañana, a las 18.00 horas, abrirá sus puertas en Ponteceso. Los objetos que alberga el museo forman parte de su inmensa colección personal, compuesta de más de 6.000 piezas procedentes de muy diversos países del mundo.

-¿Cuál es su mejor recuerdo de Ponteceso?

-Cuando nos tirábamos en carretas de madera desde la zona de Mezquita hasta donde ahora está ubicado el museo. Bajábamos a toda velocidad y luego subíamos con las carretas a cuestas una y otra vez. Es curioso, porque la carreta y el carro son juegos únicos en Galicia. Otras veces nos gustaba jugar «a roda», y menudos golpes nos llevábamos al tirarnos unos a otros una rueda que teníamos que frenar con el cuerpo. Desde siempre me apasionaron todo tipo de juegos, y puede que de ahí surgiese mi pasión por el deporte.

-¿Cómo nació su amor por el coleccionismo?

-Yo lo achaco a que nací tras la II Guerra Mundial. La escasez que había de todo hacía que me plantease que quizás no vería nunca más un determinado juguete. Entonces quise recuperarlos, acumular cosas y claro, la habitación se me quedó pequeña muy pronto. Yo creo que viene dada por ese afán de no dejar ni desperdiciar nada y, sobre todo, yo soy un basurero del juego y de los juguetes. No voy mirando por contenedores, pero he encontrado joyas, primeras ediciones de libros del siglo XVIII, tiradas en la basura. Por eso tengo 35.000 libros en casa.

-¿Adquirió muchas piezas en sus viajes?

-Mis viajes siempre han sido lúdico-culturales. Viajo por multitud de países siempre y cuando exista en ellos una cultura lúdica. Y eso es lo que reflejan las piezas exhibidas: la evolución a través del tiempo de los juegos y deportes en diferentes países.

-¿Por qué decidió poner en marcha este proyecto en Ponteceso?

-Hace casi cuatro años me jubilé, algo que para mi fue jubiloso. A pesar de que siempre he dedicado todo mi tiempo a la docencia, este proyecto era algo que tenía pendiente, quería dejar todo el patrimonio a la sociedad. Yo no quiero que sea mío, quiero que este museo sea del pueblo, de Galicia, del mundo. Así que me dediqué a ir de ayuntamiento en ayuntamiento por la provincia de A Coruña, pero nadie tenía los medios necesarios o no se adaptaban a mis exigencias hasta que al fin encontré este lugar, que es perfecto para todo lo que tenía pensado hacer aquí, porque además de zona de exposición, fuera hay un campo de juego y también una zona de aparcamiento. Quiero que tenga un gran valor para la sociedad.

-¿Qué podrá verse a partir de mañana en las salas?

-Son dos salas. La primera está dedicada al juego y al deporte tradicional, sobre todo Galicia, pero todas las comunidades están representadas. Reflejamos también los juegos del mundo, porque tengo muchos de Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y de muchos americanos, porque pasé mucho tiempo allí. Mostramos los deportes gallegos y hemos reservado una vitrina para conocer más sobre los juegos que le gustaban a Eduardo Pondal. La segunda sala reflejará la evolución de los juegos desde el mundo prehistórico hasta el siglo XXI.