Acoso al lateral

Jorge Lamas Dono
Jorge Lamas EL ÁTICO

FIRMAS

La escena acontecía hace unos días en el campo de fútbol del Meixoeiro. Un padre no dejaba de acosar a su hijo, un chaval de unos doce años, que disputaba un encuentro de fútbol. ¡Vete para aquel lado! ¡No dejes de vigilar al siete! ¡Pero, ¿qué haces? ¿eres defensa o delantero? Todo en un tono despectivo digno del sargento de La chaqueta metálica. El chaval trataba de concentrarse en lo que le ocupada, es decir, el partido de fútbol, pero el acoso de su padre no mostraba tregua alguna. El vástago veía, de vez en cuando, hacia la banda y se mostraba desconcertado. Una mezcla de vergüenza y de ira se hacía, cada vez, más evidente en su rostro. «Solo le voy a hacer caso a lo que me diga el entrenador», explotó el niño. Su declaración de independencia cayó en saco roto, pero dejó en evidencia un problema que, en mayor o menor medida, se repite todos los fines de semana con padres frustrados como protagonistas.

En el campo del Santa Mariña, la directiva ha llegado a colgar un escrito, haciéndoles ver a estos elementos que su actitud es perjudicial para los niños, que no pueden actuar como Mourinho con sus chavales.

La respuesta del niño que jugaba en O Meixoeiro mostró más inteligencia que la actitud de su padre. Muchos progenitores creen que sus hijos les retirarán, firmando grandes contratos en el Barcelona o en Real Madrid. No solo olvidan que esa posibilidad es remota sino que están desperdiciando la oportunidad de educar a sus hijos en valores importantes, como el esfuerzo, el respeto, el compañerismo y la obediencia a un entrenador.

Qué lástima porque quizá este mismo chaval, que jugaba al fútbol en el campo del Meixoeiro, dentro de unos años ya no responda tan inteligentemente a su padre.

jorge.lamas@lavoz.es

Existen muchos padres creen que sus hijos futbolistas les retirarán