Camariñán criado en Londres, vende alpargatas de diseño en Estados Unidos, con el nombre Cavilani, un homenaje a Cabo Vilán
19 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Rodríguez Freire (38 años) es camariñán por los cuatro costados familiares. Sin embargo, se crio en Londres, adonde emigraron sus padres en 1970. Allí pasó casi toda su vida sin perder nunca el vínculo con su municipio de origen, con visitas frecuentes, siempre en vacaciones.
En Londres estuvo empleado en empresas de la célebre City, sobre todo en temas de márketing, diseño y moda. Hace un tiempo vino a Galicia y pasó por varias empresas. Una de ellas, una inmobiliaria que trabajaba con el mercado inglés, y otra, Galopín, en Cerceda. Y hace un año se marchó a Miami (Florida-Estados Unidos). La principal razón es que su mujer, abogada, comenzó a trabajar allí, pero él aprovechó la oportunidad y montó una empresa de alpargatas de diseño, bajo la marca Cavilani.
-¿A qué se debe ese nombre?
-Buscaba algo que sonase bien, y que además fuese un homenaje a mi tierra. Cavilani es un derivado de Cabo Vilán. Me encanta Reira y toda esa zona, me trae excelentes recuerdos de la niñez, los amigos, el surf. Creo que es un nombre muy bonito.
-¿Por qué se decidió por comercializar alpargatas?
-Llegué a Miami y vi ese nicho de mercado. Allí gustan mucho las alpargatas, son cómodas para ir por la playa o la calle, pero todas las hacen en China. Y yo decidí hacerlas en España (la mayoría, en La Rioja) y de calidad y con diseño. Hay buena recepción. La marca España funciona, además es una zona muy latina, y la influencia española se nota.
-¿Qué toque diferencial aporta?
-Los diseños son nuestros, tenemos nuestros proveedores, intentamos elaborarlas de copete, con lengüeta, de las que se ven pocas por allí. Hemos tratado de darle un giro a la alpargata de toda la vida, con colores específicos, un diseño distinto, a la moda...
-¿No es muy costosa la importación?
-Al final cuesta lo mismo que si las traes de China, y la verdad es que compensa por el valor diferenciado y por su elevada calidad. Eso también ayuda. Además, en esas condiciones, prefiero ganar algo menos, pero ofrecer este producto.
-¿A cuánto salen y dónde se pueden conseguir?
-A partir de 55 dólares, al cambio unos 40 euros. En Miami se venden en boutiques, y estamos en proceso de hacerlo a través de Internet, además de llegar a otras zonas del país. Tenemos ya varios contactos. Este calzado es un buen complemento para la ropa de playa. Diseñamos para hombre y mujer, no para niños, aunque la verdad es que procuramos que sean unisex. Tenemos doce modelos en el mercado y a mi regreso serán ya seis más.
JUAN RODRÍGUEZ FREIRE EMPRENDEDOR