Empezó como una pequeña sastrería y, desde entonces, Confecciones Julián lleva cincuenta años vistiendo a vecinos de toda la provincia
13 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Llegar a celebrar las bodas de oro no es tarea sencilla, sobre todo si hablamos de trabajo. Pero en Confecciones Julián, un comercio de Vilalonga, lo han conseguido. El establecimiento abrió sus puertas en el año 63 como una pequeña sastrería. Desde entonces, no ha parado de crecer y de vestir a vecinos de toda la provincia. Porque a este establecimiento que dirigen Julián Güimil y Carmen González vienen de otros municipios a buscar trajes de ceremonia o vestidos para el día a día. El negocio recibió ayer la visita del delegado territorial, José Manuel Cores Tourís, que les entregó un diploma para reconocer su duro trabajo a lo largo de los años.
El local que ahora ocupa Confecciones Julián no se parece en nada al que dio origen al negocio. «Vin aquí de solteiro. Aos dous anos casei e empezamos co negocio», recuerda su propietario. Entonces, «non tiñamos o que hai agora. Estábamos sen coche, sen bicicleta e sen pais que nos axudaran», recuerda su mujer, Carmen. Sacar adelante el negocio fue duro, muy duro. La ropa fue siempre su ocupación. Empezaron con las máquinas de coser. «Eu confeccionaba roupa de muller e el de home», añade Carmen. Pero pronto se dieron cuenta que dónde estaba el negocio era en la venta, «e empezamos a loitar», sostiene.
Poco a poco y con mucho esfuerzo fueron creciendo, «Cosíamos todos os días ata as dúas ou as catro da mañá», asegura. Veinte años después compraron el bajo en el que ahora siguen atendiendo al público. Más de cuatrocientos metros cuadrados de comercio especializado en ropa de señora, caballero, fiesta, novios y comunión. El establecimiento cuenta además con un primera planta dedicada a la ropa del hogar. Y con una sucursal en O Grove, que se encarga de dirigir su hijo. Los propietarios de este longevo negocio explican que las cosas han cambiado mucho desde que ellos comenzaron a trabajar en el mundo de la moda. «Non había tanta competencia, nin centros comerciais», relata Carmen. Explica que, hasta el año pasado, casi ni se dieron cuenta de la crisis económica. Pero este año sí. Este año están comprobando «que é das duras».
Sus cincuenta años de historia le valieron ayer el reconocimiento de la Xunta, dentro de la campaña «A semana do teu comercio», que busca «realzar o bo facer daqueles comercios que souberon adaptarse aos tempos acadando a pervivencia do negocio a través da calidade e proximidade ao cliente», explicó Cores Tourís.
«Cheguei aquí solteiro, nun coche do pescado e cunha tabla de planchar porque era xastre»
Julián Güimil