«Sempre me lembro bailando»

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

FIRMAS

BEA OTERO

El folclore ha sido una parte importante en la vida de esta compostelana

09 sep 2013 . Actualizado a las 09:30 h.

Rita Miramontes Taboada.

53 años.

Administrativa.

«Porque me relaxa e me trae moitas lembranzas de cando era nena».

En los apenas cinco minutos que dura la sesión de fotos Rita Miramontes no para de saludar a vecinos de Belvís. «El otro día vi a tu tía. ¿Qué tal están tus padres? ¿Cuándo sales en el periódico?». Belvís conserva la esencia y el encanto de barrio pese a los turistas que se acercan a ver el convento o los aficionados al deporte que caminan a paso ligero por sus calles. Es compostelana de varias generaciones. La familia de su padre es de Santiago de siempre, «de portas para fora», como se decía antes, de Amio y Chaián. Su madre nació en Compostela y su abuela en Arzúa. Rita en el barrio de San Pedro, en la rúa Campo do Forno. «Daquela Santiago era una aldeíña, coñeciamonos todos e os nenos eramos libres. Con catro anos xa iamos solos ao catecismo, andabamos pola rúa de San Pedro, Belvís, A Trisca, xogando e compartindo moitísimas cousas».

Después de estudiar en el colegio Vilas y en el instituto Rosalía de Castro, pasando de un colegio mixto a un centro solo femenino, se decantó por estudiar Administrativo. «Dende pequena quería ser secretaria para casarme co xefe, pero ao final gustoume máis administrativo », bromea. Pero por encima de su vocación por la administración estaba la pasión por el baile y el folclore gallego. Cómo para no tenerla. En su familia no hay miembro que no toque algún instrumento tradicional, baile o cante. Su padre, Manuel Miramontes, gaiteiro, su madre, Rita Taboada, bailarina en Cantigas e agarimos y antes en los Grupos e danzas da sindical. La herencia estaba determinada y en la familia Miramontes vivieron el folclore los padres, los dos hijos, y ahora se han unido los nietos. Rita se recuerda siempre unida al folclore gallego. «Eu non lembro cando aprendín a bailar porque os primeiros recordos que teño xa estaba bailando».

Con doce años entró en Cantigas, tocó la pandereta y la gaita, aunque esta última la ha dejado: «Non é difícil pero, como a todo, hai que dedicarlle moitas horas, porque tes que coller forza nos brazos, nos pulmóns e na cara». Admite que el folclore tuvo épocas mejores, cuando en todos los colegios y asociaciones había grupos más grandes o pequeños. Ahora es más selectivo, los grupos tienen más calidad pero no está tan presentes en la sociedad civil.

Además de trabajar, bailar y tocar, en su vida siempre ha estado presente la Asociación do Traxe Galego, en la que está embarcada desde su puesta en marcha. Además, la entidad supuso un apoyo muy importante para Rita cuando le detectaron un cáncer de mama. Fue el 4 de enero del 2000. Desde hace un tiempo se notaba un bulto en el pecho y, cuando por fin fue al médico, «miroume e díxome, xa sabes o que tes. Todo foi moi rápido, e o 28 de xaneiro xa me quitaron o peito. O peor foi o cargo de conciencia que tiña por pensar que podía morrer por non ir ao médico». El apoyo de su familia fue lo más importante durante esa época, pero también le ayudó volver a trabajar pronto y asumir la presidencia de la Asociación do Traxe. «Estábame recuperando e pareciame boa idea, axudoume moitísimo porque ademais era un grupo de persoas boísimas». Y hasta hoy. Admite que antes de cada revisión se pone un poco nerviosa pero trabajo, familia y folclore apenas le permiten que asome la preocupación.

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