Nos refugiamos del calor en una instalación que fabrica hielo a 60 bajo cero
22 ago 2013 . Actualizado a las 14:31 h.«A nós tiñan que facernos un monumento, porque hai moita xente que a única auga que mete no corpo é a do xeo que fabricamos». A la frase del director comercial de Xeos da Ulla, Manuel Alvela Fernández, no le falta fundamento. De las instalaciones de esta fábrica radicada en Vedra, un auténtico oasis térmico frente al calor que padece buena parte de Galicia, salen en verano unos 6.000 kilos de hielo al día que van a parar a la hostelería de las provincias de A Coruña y Pontevedra; si es usted de tomarse las copas en Sanxenxo, casi seguro que buena parte del ochenta por ciento de agua por el que está formado su cuerpo viene de allí.
Lo primero que choca al visitar la fábrica es el calor de la sala de máquinas. Porque el hielo se hace, precisamente, con aparatos que consumen tanta corriente y producen tanto calor que el termómetro del local marca 45. Pero a partir de ahí las temperaturas caen en picado.
Alvela explica que el proceso, que no se puede parar una vez iniciado, dura cuarenta minutos. «Nós empregamos auga de manancial, que pasa por un sistema de desinfección e depurado con filtros de carbono. Unha vez filtrada, a auga segue por varios módulos que a van conxelando». Se realiza a sesenta grados bajo cero, pero en ese recorrido la mano humana no interviene. Y el envasado, a menos doce, tiene lugar en una sala en la que se trabaja, con chaqueta, a catorce grados y que es el purgatorio que antecede a los doce bajo cero de las cámaras de almacenaje.
nacho mirás
Xeos da Ulla produce cubitos de cuarenta gramos (el estándar) y de sesenta. Pero también unas formidables bolas congeladas de 140 gramos que dan muy buen resultado en los gin-tonics que se sirven en copa balón. También fabrican bolas más pequeñas de hielo prensado y un hielo pequeño, muy suave y muy agradable al tacto, que nació, curiosamente, para enfriar las masas de las panaderías en verano. «Pero vai moi ben para os cócteles», dice Alvela, que confiesa que también tiene mucha salida para otro fin: los baños y los juegos eróticos. Será cuestión de probar.