Las pequeñas cuevas de Visuña

carlos rueda / carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

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CARLOS RUEDA

El paisaje cárstico de O Courel está plagado de grietas visitables

13 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El suelo calizo es en Galicia una excepción que se da fundamentalmente en las montañas orientales. En la parroquia courelá de Santa Eufemia de Visuña ese tipo de suelo ha producido, mediante el fenómeno de la carstificación, infinidad de grietas, cuevas y galerías, que en su mayoría son visitables. Algunas son muy conocidas, como la Buraca das Choias. O como la cueva de Arcoia, posiblemente sea una de las más hermosas de Galicia, por su longitud (más de un kilómetro y medio) y por la variedad y cantidad de sus espectaculares formaciones, prácticamente intactas.

Pero hay en Visuña otro tipo de formaciones cársticas mucho más abundantes. Pasan más desapercibidas, aunque son de gran interés para el aficionado a la espeleología y para todos aquellos que deseen iniciarse, en las aventuras que ofrece el apasionante mundo subterráneo. O Sumio, O Aciñeiral y Río Pérez, son los lugares donde podemos observar este tipo de formaciones. Se encuentran a ambos lados de la carretera que une Ferramulín con Visuña y a un kilómetro de distancia de esta última localidad, concretamente del barrio de Reibarba.

La sima que se tragaba el río

El lugar de O Sumio está al lado del puente de hormigón con el que la carretera que lleva a Ferramulín cruza el río Visuña. Este puente también da acceso a varios caminos tradicionales, como el que lleva a la Devesa das Valiñas, a las minas de Vilafabriz y al antiguo camino que llevaba a Hórreos pasando por el Val da Porca.

En O Sumio se aprecian grandes grietas, algunas bastante profundas, con hundimientos del terreno producto del colapso de varias galerías que crearon pequeñas dolinas. Precisamente en este punto desaparecía el río Visuña en una sima. Este sumidero quedó bloqueado por las rocas que se desprendieron al construir el puente sobre la carretera. Los vecinos aún recuerdan la caída a este pozo de un ternero que hubo que sacar al exterior atado con cuerdas.

Enfrente de O Sumio están las formaciones cársticas de Río Pérez. Dos aberturas y grandes bloques de roca caliza, también colapsados y formando parte de una gran galería, delatan su presencia. Una de estas galerías tiene unos cuatro metros de longitud. Apenas existen formaciones de estalactitas y estalagmitas en su interior, pero sí gran cantidad de cantos rodados incrustados en la roca caliza. Este fenómeno se debe a que en su día discurría por su interior un río subterráneo. Con el paso del tiempo, estos materiales de arrastre y base silícica se fueron fueron incrustando y cementando en la roca caliza de la cueva.También se aprecian, a distintos niveles, las marcas fosilizadas que dejó en la roca el paso de las aguas de este río subterráneo.

Trescientos metros más adelante en dirección a Visuña, en el mismo margen izquierdo de la carretera, parte a la altura de una cabaña un sendero que sube por el calizo de la montaña. Este camino facilita el acceso y la exploración de multitud de pequeñas cuevas, galerías y grietas. Algunas de ellas sirven o han sido utilizadas como refugio por los animales. Aún hoy son frecuentadas por zorros, tejones, jabalíes, corzos y conejos. Concretamente en una de ellas, se puede ver el esqueleto de un zorro en su interior.