Nadie cuestiona que durante la Festa do Albariño las botellas se venden por miles. La cuestión es ¿cuántos?. El Concello de Cambados dio el lunes una cifra redonda, 90.000, pero hay varios bodegueros que han manifestado a esta redacción sus dudas respecto a que este balance responda a la realidad. Ninguno quiere salir a la palestra porque nadie en el sector desea lanzar un mensaje negativo de una fiesta que representa el principal escaparate para los Rías Baixas, pero consideran que se está entrando en una espiral «peligrosa» al inflar las cifras. «Non todos os anos hai porque vender o mesmo, e se se vende menos non pasa nada», señalan estas fuentes. Los puestos de vino más concurridos de la fiesta despachan entre dos mil y tres mil botellas pero las hay que no superan las quinientas. Teniendo en cuenta que en el recinto de A Calzada se instalaron 44 bodegas, no salen las cuentas. Pero según el balance oficial, el dato de las 90.000 botellas está avalado por el Consello Regulador y supera incluso las cifras del año pasado.
En lo que sí coinciden todas las partes es que este año se notó una recuperación de las ventas respecto al anterior, siendo el fin de semana cuando hubo mayor volumen de negocio. El sábado por la noche se acercó mucha gente a Cambados y eso se notó también en las casetas del vino. Según el Concello, durante los cinco días de festejos, pasaron por la localidad unas 200.000 personas. Números aparte, desde luego el sábado las calles estaban atestadas y los accesos por carretera al centro, imposibles. Que se despacharan más o menos miles de botellas, apuntan algunas fuentes, no es algo relevante. Pero no todos comparten esa opinión. «Se queremos saír ao mercado cun produto de calidade non podemos dar cifras de botellón».