«Nos quitamos el sombrero ante el público, fue ejemplar»

Yolanda García Ramos
YOLANDA GARCÍA VIVEIRO / LA VOZ

FIRMAS

Iván Méndez recuerda que al anunciar a NOFX «fue como un gol de España».
Iván Méndez recuerda que al anunciar a NOFX «fue como un gol de España». xaime f. ramallal< / span>

El festival fue «más grande que nunca» y ya planifican la cita de 2014

07 ago 2013 . Actualizado a las 17:00 h.

Desde las redes sociales se lanzan piropos a la organización del Resurrection Fest de Viveiro, tanto por parte de grupos como de seguidores, pero el director del festival, Iván Méndez (Viveiro, 1986) prefiere devolver las alabanzas al público, «del que nos sentimos muy orgullosos». La cita hizo vibrar a más de 30.000 personas y fue todo un referente internacional.

-¿Cómo está física y mentalmente después de lo vivido?

-Aún no me he recuperado del todo. Me falta dormir un día 15 horas. Pero con muy buena sensación, de cómo salió todo.

-Echando la vista atrás, ¿cuál fue el momento de más nervios?

-El primer día, cuando estás poniendo a funcionar todo lo que se preparó durante un año. El jueves fue el momento de más estrés para todo el equipo, no podía fallar absolutamente nada. Cada vez tenemos más experiencia. Los imprevistos fueron más suaves que otras ediciones, pese a que el festival fue más grande que nunca, el mejor año.

-¿Ha visto los comentarios?

-Personalmente son todo un halago. Es una satisfacción. Después del trabajo de estos años, ver que empezamos con algo que era un concierto pequeño en un sitio pequeño, que no está en el circuito europeo de festivales, ver cómo fue creciendo y la repercusión, es todo un orgullo. Por otro lado, es la música que escuchamos desde niños, que amamos, que escuchamos día a día. Ver a esos grupos tan cerca y que ellos están superagradecidos y con ganas de repetir y volver, que nos piden fotos y vídeos... pone la piel de gallina.

-¿Cómo cree que Viveiro ha sentido también el festival?

-Durante estos ocho años Viveiro se ha ido adaptando al festival y lo ve como algo propio, por todas las cosas positivas que trae, sobre todo ahora en época de crisis, en la que el turismo está resentido. Es un motor y un escaparate muy importante. Vendimos entradas en 23 países. Ubican Viveiro en el mapa.

-¿Y el público?

-Nos sentimos muy orgullosos de nuestro público. En estos años vienen miles y miles de personas y el comportamiento es ejemplar. Nos quitamos el sombrero ante ellos. Las cifras nos lo dicen año tras año.

-¿Con qué momento se queda?

-Me quedaría con todos. Pero si tengo que elegir, antes de empezar Bad Religion teníamos programado el anuncio de NOFX para el 2014, estábamos expectantes y cuando sacamos en pantalla el nombre, ¡aquello fue como un gol de España! Miré al público, vi gente abrazándose... fue un momento muy especial. Como cuando actuó Slayer. Traerlos era un reto muy grande.

-¿Por cierto, Slayer pidió algo especial a la hora de actuar?

-Tuvimos que hacer una área de backstage solo para ellos. Parecía un hotel. Cuando la banda llegó al camerino nos dijeron que les encantaba pero que todas las cosas que había en blanco las querían de color negro y calaveras. Tuvimos que cambiar la decoración radicalmente en el mismo día en que actuaban.

-En las redes sociales la actualización era al instante. Fue una clave del éxito. Otras más.

-Uno de los pilares a la hora de trabajar es estar en contacto directo con nuestro público. Lo llevo a rajatabla, porque creo que es una de las claves. Todo el equipo del festival es gente joven y considero importante transmitir a 150 personas la filosofía de que todo vaya bien, haya armonía, respeto y unión, porque eso la gente lo nota. Cuando vienen los grupos y llegan a mi oficina, esperan un tipo de 40 años y me preguntan dónde está el director del festival. -Y ya piensan en el 2014, después del alto listón de este año.

-Ya llevamos un mes trabajando y ya hemos empezado con la contratación de bandas.