El testimonio solidario de personas de todo el mundo puebla la verja de la Catedral
02 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Corría la noche del 24 de julio. En Compostela, gallegos y turistas disfrutaban de las fiestas, esperando los fuegos artificiales y la llegada del día grande de Galicia. Nadie podía imaginarse que, en cuestión de minutos, esa noche se convertiría en la más negra que la comunidad pudiese recordar. A las 20.41, el Alvia que pasaba por Angrois en dirección Santiago descarriló. El accidente se cobró la vida de 79 personas. Galicia se empapó en lágrimas.
Un altar ante la Catedral
Nueve días después de la tragedia, Santiago trata de recuperar la normalidad. Poco a poco, el recuerdo de aquella pesadilla va siendo sustituido por pensamientos más cotidianos. Después de todo, la vida sigue. Pero Galicia no olvida. Solo hay que pasar por delante de la Catedral de Compostela para regresar a aquel día, porque los homenajes y las muestras de apoyo a los afectados se han acumulado en el corazón de la ciudad. Decenas de cirios, flores y mensajes de ánimo han acompañado el dolor de los gallegos tras este triste suceso. Las velas que se consumen son sustituidas por otras nuevas; las flores acusan el paso del tiempo perdiendo su vitalidad; los mensajes, de gente de todos los continentes, han resistido a la lluvia y, aun desgastados, siguen gritando con fuerza que el mundo se acuerda de las víctimas.
Ejemplar es la solidaridad de algunos peregrinos, que han dejado sus compostelas en honor a los que no pudieron llegar a su destino. Bajo una de ellas, un mensaje que reza: «El sueño de todo peregrino es llegar al final del Camino. A vosotros no os dejaron. Por eso os dejo mi compostela, yo ya conseguiré otra».
Durante estos días, era habitual acercarse al Obradoiro y ver a los caminantes, todavía con las mochilas al hombro, sentados en el suelo escribiendo. «Santiago, tus peregrinos están contigo», dice otro de los mensajes.
Ánimos desde cada rincón
Pero no son solo los peregrinos los que han hecho ofrendas ante la Catedral. Gente de todas partes de Galicia, de España y del mundo ha querido solidarizarse con las víctimas y con las familias: lugares como Madrid, Burgos, Tenerife, Asturias, Valencia, Cuba, Portugal, Perú, Venezuela o Inglaterra pueblan los mensajes de ánimo.
El homenaje hace que todo el que pasa por delante de la Catedral se detenga a mirar y, tal vez, a reflexionar sobre lo corta que es la vida. «Se te encoge el corazón al ver esto», dijo entre lágrimas Clara, una turista que veranea en Portonovo con su familia. «Resulta moi triste porque che recorda o que pasou, pero á vez sénteste orgullosa da solidaridade de todas estas persoas», declararon Iara Brea y Lorena de Roo. A un lado, Laura Melián y Verónica Denís sacan fotos con sus cámaras al homenaje. «La solidaridad de la gente ha sido enorme», comentaron.
Mientras tanto, las velas siguen ardiendo en el Obradoiro. Son señal de que Galicia no olvida su día grande, su día negro.