Cárcel por narcotráfico para seis vecinos de Carral

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CARRAL / LA VOZ

FIRMAS

La banda, que se dedicaba a la venta de cocaína y hachís en el bar Aquarium, fue desmantelada en el año 2005

01 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Seis vecinos de Carral y otro más de Abegondo fueron condenados por la Audiencia de A Coruña a penas de cárcel de distinta duración como responsables de un delito de tráfico de drogas. La Fiscalía considera además que actuaron como grupo organizado.

Las penas impuestas van desde los tres años y cuatro meses y 169.000 euros de multa para cuatro de los encausados hasta los cuatro años y seis meses del conocido como el Culebras, a quien los jueces consideran el cabecilla de la banda. Además, deberá pagar también 169.000 euros de multa, la misma cantidad que su hermano, apodado el Orejas, a quien le cayeron cuatro años de prisión.

Ninguno de los ahora condenados tenía antecedentes penales.

La investigación policial se desarrolló entre los meses de abril y junio del 2005. Los agentes detectaron que desde el bar Aquarium, en Tabeaio, se vendía cocaína y hachís al por menor.

En los registros practicados aparecieron más de 30.000 euros en la casa de uno de los detenidos. En ese mismo lugar se localizó algo más de un kilo y medio de cocaína.

En la peluquería Mundo, que regentaba uno de los detenidos, también aparecieron, en el botiquín del local, ocho paquetitos de cocaína de gran pureza. También en el bar de Tabeaio se encontraron pequeñas cantidades de droga. En otra vivienda la policía se incautó de una báscula de precisión que teóricamente empleaban para preparar las dosis.

Desde el bar el cabecilla citaba por teléfono móvil a los clientes, que se desplazaban hasta allí en coche y no se quedaban más de tres o cuatro minutos.

En las conversaciones interceptadas los traficantes empleaban «un lenguaje presumiblemente acordado» con palabras como «chisme», «palito», «pollos», «polen» o «tana» para referirse a la droga y concertar su venta y suministro.

El juez no tiene duda de que se trataba de una banda organizada para distribuir estupefacientes, algo que acredita la cantidad intervenida, demasiado elevada como para destinarla al autoconsumo, así como las llamadas intervenidas.