Polémicas aparte, estos centros culturales reciben decenas de visitas
26 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los accesos son buenos y sobra sitio para aparcar, pero compensa dejar el coche en la general solo por darse el gusto de caminar bajo la bóveda de robles que recoge a los visitantes de las Torres do Allo. Ya en la puerta, resulta difícil no conocer su historia aunque se quiera, porque una guía recoge a la gente con relato del matrimonio amañado de Berenguela Sánchez de Moscoso, que dio lugar al nacimiento de Alonso Gómez de Rioboo Vilardefrancos, el primer señor do Allo y con él, en la primera mitad del siglo XVI, la torre norte, para que su familia continuase la obra hasta levantar la sur 200 años después.
Dentro, los medios audiovisuales y las colecciones de herramientas explican en detalle lo que era vivir de rentas y partirse el lomo para pagarlas en los último estertores de la Alta Edad Media.
Hay algunos signos de humedad, restos de materiales almacenados en la entrada y la maleza del entorno necesita un desbroce, pero el aspecto general del conjunto es muy atractivo para los turistas y de visita obligada para los vecinos de la zona, que hecho son los que más acuden tanto a este recinto como a los Batáns do Mosquetín, en Vimianzo.
Ajenos a la polémica suscitada por la adjudicación del servicio a la hija del portavoz del PP en Camariñas, Daniel Rego, desde el pasado sábado día 13, ambos conjuntos oscilan entre la veintena de visitantes los días laborables y más de 50 los fines de semana, que tienen desde las diez de la mañana en los Batáns y desde las once en las Torres hasta las ocho de la tarde para descubrirlos.
En los registros de entrada dominan los gallegos, pero también hay gente de otros puntos de España, numerosos alemanes y algún colombiano. Además, en este tiempo, ya se han acercado dos investigadores portugueses y otros dos del CSIC, que están elaborando un trabajo específico sobre pazos.
Al igual que en las Torres, el conjunto del Mosquetín también invita a conocerlo aunque con la pega de que los mecanismos hidráulicos tanto para moler grano como para abatanar tejidos están fuera de funcionamiento y todo el entorno necesita una limpieza.
Sin embargo, lo que juega más en contra de este centro etnográfico, que habla tanto de los oficios tradicionales como de la importancia histórica de Vimianzo, son los propios accesos, en los que atraviesa el esqueleto de lo que deberá ser la autopista por una carretera estrecha, y la deficiente señalización.
LUGARES DE INTERÉS UNA VISITA OBLIGADA