21 jul 2013 . Actualizado a las 06:00 h.
Se puede versionar a Manuel Fraga y a su «La calle es mía» a cuatro ruedas. En algunos casos -no tienen más que repasar las imágenes- de forma absolutamente literal. La calle, en realidad la acera, es de los coches (aunque parezca una contradicción) y por supuesto de quienes los conducen. Preocupante que en apenas unos días la ciudad conceda tantas muestras de incivismo al volante. Dejar el coche encima de la acera es elevar a la enésima potencia esa otra costumbre de aparcar mal. Y otros buscando plaza. ¡Qué cosas!