Restringir o no las playas para practicar el naturismo centra el debate entre nudistas y textiles
07 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Vidas enfrentadas Nudista contra textil
Debate cuerpo a cuerpo. Pero solo uno lo enseña. Donde le place. El otro no se quita la ropa si no es para ir a la ducha. El que no siente la más mínima vergüenza en pasearse desnudo entre iguales es Pedro Armas, profesor universitario y político socialista. Quien no haría eso ni a punta de pistola es José Carlos Alonso, sacerdote. Esto tiene toda la pinta de que ni pasando una vida juntos se iban a cambiar los papeles.
¿Porqué se desnuda en público Pedro Armas? «Es una manera de relacionarse con la naturaleza, con el aire, el sol... Es disfrutar de manantiales, delfines, del silencio, de la tranquilidad, de mucho espacio. Buscamos confort». ¿Y todo eso no lo podéis encontrar en una terraza tomando un gin-tonic? La pregunta es del padre Alonso, que pese a respetar «profundamente» esa opción, no cree que «estar desnudo sea más natural que estar vestido». Lo «raro» es ir desnudo.
Insiste el sacerdote en que «respeta» el nudismo o el naturismo, «como si a mí se me da por ir de romano en casa, cada cual es libre». Ahora bien, «una cosa es lo que a uno le puede apetecer y otra irritar a los demás». E ir desnudo por ahí «puede molestar a algunas personas y que les moleste es tan respetuoso como vuestra libertad para practicar el nudismo».
Por muy cura que sea, dice que no le escandalizan los desnudos, «ni les pongo calificativo moral ni religioso».
A Armas le salió el agnóstico que lleva dentro. No quiere «que nadie me diga por criterios morales como debo de ir o de estar». No es la intención de José Carlos Alonso, que no trata «de imponer» su «moral cristiana a nadie, y respeto el derecho a estar desnudo». Pero en una zona determinada.
Y aquí es cuando se enciende Pedro Armas, que replica que «una playa nudista no es un zoológico, un gueto donde encerrar a los raritos». Está convencido de que «no se puede acotar a un territorio la libertad de un individuo».
Armas recuerda, para los que no lo sepan, que la ley, desde la reforma del Código penal del 95, permite ir desnudo en Riazor, A Lanzada, Samil o cuantas playas hay en Galicia. Por eso quiere dejar muy claro que hoy por hoy «no hay playas nudistas. Solo hay playas. Sin más». Y que si los naturistas acuden a esos arenales que la tradición convirtió en nudistas es porque en ellos están mucho más cómodos, «con poca gente, sin ruidos...». Nada más que por eso.
Insiste el padre Alonso que no le importa lo más mínimo que «haya playas nudistas». Puntualiza que a la persona le mira «a los ojos y no me va a ofender ver a nadie desnudo. Respeto la libertad de la persona al nudismo. Pero no me parece propio. Creo que debe restringirse a ciertos lugares. Me parece mal que los nudistas se apropien de una playa».
Armas no lo comparte. Porque los suyos «no tienen ni tenemos intención de provocar. Es una aceptación de tu cuerpo y del de los demás. No es Sodoma y Gomorra». De eso está seguro Alonso. Pero los quiere lejos.
Pedro Armas
Nudista, profesor universitario y político (PSOE)
«La playa naturista no es un zoológico, un gueto donde encerrar a raritos»
José Carlos Alonso
Textil, profesor y sacerdote
«Respeto la libertad de la persona de ir desnuda, pero debe restringirse a ciertos lugares»