Media vida de éxitos; una sola espina

Campeona absoluta de España, se quedó a las puertas Londres 2012 y ya mira hacia Río


vigo / la voz

Lleva media vida de éxitos, pero, a sus 20 años, la carrera de María Mariño (Pontevedra, 1993) no ha hecho más que empezar y se encamina imparable hacia un objetivo claro: los Juegos de Río 2016. La tiradora del club vigués de esgrima El Olivo se inició en esta disciplina a los ocho años y cuenta sus temporadas de práctica del deporte del florete por éxitos.

Vigente campeona absoluta gallega y estatal, ya se había proclamado vencedora antes en las categorías de sub-10, sub-12, sub-15, sub-17 y sub-20. Pero, pese a todos estos títulos, Mariño también sabe lo que es perder. Lo ha experimentado, principalmente, en competiciones internacionales, y reconoce que, por el momento, su «asignatura pendiente» está, precisamente, más allá de nuestras fronteras. «El balance de esta temporada es muy bueno a nivel nacional, donde no podía pedir mucho más. Fuera, no es que estuviera mal, pero tampoco todo lo bien que hubiera querido. No fue nada extraordinario», señala. Se refiere al puesto 53º logrado en el mundial júnior del pasado abril que, pese a todo, la convirtió, una vez más, en la mejor española del torneo.

Adiós a la categoría júnior

La deportista de El Olivo se ha despedido esta temporada de la categoría júnior, lo que le supone dar el salto definitivo, aunque ya venía compitiendo -e imponiéndose- en absoluta. «Siempre produce un poco de vértigo, pero me encuentro también con muchas ganas y confianza. Sé que necesito seguir trabajando duro para lograr mis objetivos. Así, en el día a día, es como se consiguen las cosas», dice.

Por ese motivo, el trabajo es una constante para ella. Únicamente se permitirá este mes de vacaciones en casa para luego empezar con la preparación física, todavía en Galicia y, a finales de agosto, regresar ya a Madrid para retomar la rutina deportiva que sigue desde que se trasladó a la capital hace dos años. «No fue duro irme, me adapté bien desde el principio. Lo hice a la edad en la que mucha gente se va de casa a estudiar fuera y, de hecho, tengo más amigos que se vinieron al mismo tiempo, lo cual fue de mucha ayuda», destaca.

También ella continúa estudiando: compagina universidad y deporte, algo que no siempre resulta sencillo. «En todos estos años, nunca se me ha pasado por la cabeza dejar la esgrima. Es cierto que supone mucho esfuerzo, pero no lo he pensando, simplemente, porque me gusta mucho lo que hago, y en ningún momento me ha dejado de merecer la pena el sacrificio», subraya.

Muy cerca de Londres

La mayor espina de su carrera hasta la fecha la supone el haberse quedado a las puertas de los juegos de Londres del año pasado. Conseguirlo no estaba en sus planes y hubiera sido una gran sorpresa. Pero el verse tan cerca durante el preolímpico de Bratislava y no poder materializar sus opciones -eran dos plazas para quince países y ningún representante español obtuvo la clasificación- le dejó un sabor agridulce. «Fue una pena, porque hice una buena competición y tuve opciones reales hasta el último asalto. Pero me pudieron los nervios», recuerda.

Con la vista en el 2016

Pasado el tiempo, el pequeño traspié de hace un año es ahora una motivación extra y una experiencia de la que quiere aprender. «Era muy joven y era imprevisto llegar hasta donde llegué. El haberme quedado a tan poco, aunque al final no saliera, me motiva de cara al futuro», asegura.

Sabe que el reto de Brasil no será fácil, pero también que, con 23 años, puede ser su momento. «No hay muchas plazas y la clasificación siempre es complicada, pero hay tiempo por delante para seguir trabajando y mejorando y lo voy a aprovechar», avanza.

Para entonces, habrá ganado en experiencia y contará, a su favor, con el precedente fallido del que tanto ha aprendido. «Me ilusiona mucho, quiero estar allí y confío en que estaré».

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