Carta abierta a Francisco Rodríguez

La Voz

FIRMAS

Pusiste, querido expresidente de la CEO, el The End a la película de tu vida como líder empresarial. Bien es verdad que al homenaje que te hizo el empresariado y la sociedad ourensana, en el marco incomparable de Laias, se le puede aplicar el 50% de que «ni son todos los que están, ni están todos los que son». No es cuestión de poner nombres para evitar sonrojos y vergüenzas pero hubo clamorosas ausencias de quienes tenían la obligación moral de asistir. Su espantada es el signo de una sociedad que quema en la hoguera de las vanidades principios como gratitud y reconocimiento. Te valoran mientras estás o, mejor, mientras te pueden utilizar. Son tan egoístas que se guardan hasta los aplausos que, en tu caso, no tendrían que ser de cortesía sino de recompensa por haber convertido a la CEO en un ejemplo dentro y fuera de Ourense como bien destacaron en tu adiós, y entre otros, el presidente de la CEG, el de la CEOE y el de la Xunta. Los que te dieron la espalda, juegan con ventaja de saber de tu bonhomía y comprensión, ese don que, afortunadamente, no perdiste en dos décadas de poder.