«A outras catas deixei de ir, pero algún día tiña que tocar gañar»

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

FIRMAS

ALBERTO LÓPEZ

San Mamed mantiene viva la tradición vitícola de Vilachá de Salvadur

04 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La bodega está a nombre de su mujer, Rosa María Pumar, pero José Aira, Pepe do Bato, como lo conocen en Vilachá de Salvadur, es el artesano del vino San Mamed, elegido mejor tinto en la última edición de la Cata dos Viños de Galicia. «Ás catas hai que levar calidade», dice el cosechero. No es de los que sacan pecho por los premios, de los que habla sin medias tintas. «Algún día tiña que chegar a recompensa. A moitas catas xa deixáramos de mandar o viño. Á guía Peñín, ao concurso de viños de montaña de Aosta... Chega un momento en que te aburres», se sincera.

Otros concursos no le dieron la espalda a los vinos de esta bodega familiar, de las pocas que salieron adelante en estos años en la ribera del Sil su paso por el municipio de A Pobra do Brollón. San Mamed ya obtuvo con anterioridad un Acio de Bronce en la Cata dos Viños de Galicia y ganó en una ocasión la medalla de oro en la Mostra dos Viños da Ribeira Sacra.

El premio al mejor tinto de Galicia fue para el vino de la última vendimia, pero el bodeguero se deshace en elogios sobre la cosecha anterior. «O do 2012 é un viño moi bo, pero para min o 2011 era algo fóra de serie. A vendima tivo que retrasarse unha semana e saíu un viño de 13,8 graos cun buqué extraordinario, metíalo na boca e era unha exquisitez», explica.

José Aira tiene 63 años y empezó a ayudar a los siete en los viñedos familiares del Val dos Frades, una de las tres riberas de Vilachá de Salvadur. «Na casa sempre se colleu viño. Meus pais, meus avós... Moito máis que agora», rememora. Esta fue una zona elaboradora de vinos de gran prestigio y tradición, si se atiende a los estudios vitícolas que realizó el científico monfortino Antonio Casares a finales del siglo XIX, aunque durante las últimas décadas permaneció sumida en el olvido.

«Co viño de Vilachá un vaso tira doutro, dicían os vellos. Supoño que será cousa dos aromas, ou do terreo das viñas. Antigamente estes viños eran coñecidos fóra, pero chegou a emigración dos anos cincuenta e case non quedou xente. As mellores viñas deixáronse de traballar e os compradores foron buscar viño a outros sitios que logo souberon venderse mellor», opina el bodeguero.

Algunas llamadas

Bodeguero y también viticultor y distribuidor de las alrededor de 20.000 botellas que salen cada año de sus viñedos. Tres hectáreas y media situadas en lo más hondo de la ribera, rozando en los bancales más bajos con el cauce del Sil. «Hai que botar moitas horas cos clientes, na adega e, sobre todo, nas viñas», explica. Del premio a su vino se enteró el martes -el mismo día de la gala en la que se dieron a conocer los ganadores- a través de una llamada del consejo regulador. Ayer madrugó para llevar unas cajas a uno de sus clientes en Vigo. «Xa tiven algunhas chamadas polo premio e agardo ter algunha máis [risas]. De momento, o 2011 está vendido», dice José Aira.

crónica premio a un tinto artesanal en la cata dos viños de galicia