Jaime Rey y Vanessa Gómez formaron una familia de acogida numerosa al unir a cuatro hermanas en su hogar. Ahora están juntas y algún día volverán con sus padres
04 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Solo hace falta ver a Jaime y Vanessa para saber que no hay nada que les haga más felices que tener a las cuatro hermanas juntas. No son sus hijas pero como si lo fueran, al menos, temporalmente. El trato es el mismo. Gracias a la colaboración del programa de acogida de Cruz Roja, esta pareja ha conseguido que las niñas vivan como lo que son, hermanas. Atrás quedaron dos años de trabajo pero, por fin, están juntas. Las cuatro.
Las niñas, de ocho, siete, cinco y tres años, pasean por la playa de Sabón, en Arteixo, ajenas al esfuerzo que supone para esta joven pareja convertirse en familia numerosa en un abrir y cerrar de ojos. Pero una sonrisa de las pequeñas les recompensa cualquier esfuerzo pasado: «Cuando te ofrecen un niño no puedes decir que no», explica Jaime que relató que emprendieron esta aventura casi por casualidad: «Fuimos a preguntar y ya casi salimos con dos niñas debajo del brazo», bromea.
En un principio, Cruz Roja les concedió a las dos hermanas mayores y unos meses más tarde les ofreció a la menor de cinco años: «Quedábamos todos los viernes con la más pequeña. Cuando se separaban, se quedaban muy tristes y nos preguntaban que si estaban las tres juntas, por qué faltaba una», comentó Vanessa que notaba también la ausencia de la pequeña: «Te das cuenta con tonterías. Le compras vestidos para las tres y te falta una y poco a poco decides que la mejor opción es que las cuatro hermanas estén juntas», aclara mientras reconoce que fue duro contárselo a la otra familia de acogida, donde vivía la pequeña: «Claro, es que te llevas bien. Y ellos también se encariñan. Yo lo pasé mal porque pensaba en ellos. Pero seguimos teniendo relación y ven a menudo a la niña», explica.
Jaime cuenta que el recuentro definitivo con la más pequeña fue hace dos meses y no duda de que ha sido lo mejor para todos: «Hay parejas que deciden tener hijos, nosotros preferimos tener a niños en acogida», relata consciente de que el mejor sitio donde pueden estar las menores es con sus padres: «Hablan a menudo con ellos por teléfono porque están fuera e intentamos que los tengan siempre presentes. En el árbol de Navidad siempre hay un regalo para ellos y cosas así. No deben perder el vínculo y sabemos que el objetivo de estos programas es que vuelvan con los padres», explica Jaime.
Pero mientras esto no sucede, ellas juegan con la arena, divertidas. No escatiman besos y tampoco dudan en darse la mano para ofrecer un cariñoso abrazo a Jaime y Vanessa. Es amor el que se ve en la cara de esta pareja. Del bueno, del solidario. Un amor que escasea y que, muy de vez en cuando, alguien te recuerda que existe con un sutil latigazo en la conciencia.
EN la playa de Sabón, Arteixo UN viernes DE 11.30 a 12.30 horas