Antonio Martínez Riande (Ferrol, 1940) abrió en 1980 la tienda de efectos náuticos Nautimar, ubicada en la calle Espíritu Santo, al lado del muelle.
-¿Qué se puede encontrar el cliente en el establecimiento?
-Tenemos todo tipo de accesorios náuticos, pinturas, ropas de agua... Y después artículos relacionados con la decoración y las reproducciones náuticas. También ojos de buey de barcos antiguos o bitácoras, por poner solo algunos ejemplos.
-¿Por qué se decidió a abrir el local?
-Yo trabajaba en la hostelería también en esta zona y llegado el momento decidí cambiar el negocio y ofrecer artículos que, en aquella época, no se podían encontrar fácil en Ferrol, como la cabullería deportiva, determinadas ropas de agua o elementos de decoración náutica. Además, está bien situado.
-¿Cómo van las ventas en este momento de crisis económica?
-Pues todo está bajo. En lo que respecta a los accesorios la gente se está midiendo bastante más, porque al mar se puede salir de muchas formas. En lo relacionado con la decoración náutica tengo una cartera de clientes más o menos asiduos que se está manteniendo estable a pesar de que las circunstancias no son las mejores.
-¿Ferrol es una buena ciudad para este tipo de negocio?
-Ferrol es una ciudad marinera y eso, evidentemente, ayuda. De hecho, cuando abrimos, había mucho cliente que se estaba iniciando en estas aficiones. Ahora ya es algo muy arraigado y que yo creo que irá a más.
-¿Tiene futuro el mundo de la náutica?
-Mucho. Yo lo tengo claro. En cuanto las cosas a nivel económico empiecen a repuntar, que algún día tendrá que pasar, la gente se va a volcar mucho más en la náutica, porque es algo que engancha.