«Vendo como están as confrarías por aí adiante, nós estamos aguantando bastante ben a crise», decía esta misma semana el nuevo patrón mayor de O Grove, Gerardo García. Y si se está aguantando el tirón, explican desde la cofradía grovense, es por varias razones. La primera, por la adopción hace ya varios ejercicios de diversas medidas de reducción de gastos. La segunda, por la diversidad de especies que se venden en la lonja y que han ayudado a amortiguar el desplome del sector marisquero.
Detengámonos un poco más en este argumento. La cofradía reconoce que en estos últimos años, los precios experimentaron un retroceso generalizado en la lonja de O Grove. Y es que la crisis generalizada, el bajón del consumo y la caída en picado del poder adquisitivo de los ciudadanos, también han hecho mella en el puerto meco. Sin embargo, el golpe ha sido menos duro en esta localidad que en otros lugares de la ría, lo que se ha permitido constatar, dicen desde el pósito, «un incremento dos mariñeiros que veñen de confrarías como a de Cambados, A Illa e outros lugares para vender especies como a centola, o camarón ou a nécora, xa que aquí acadaban mellores prezos».
Este milagro económico se han debido, en parte, «ao bo funcioamento da peixería e a outras iniciativas como a venda on-line» que permite acercar a la primera pieza de la cadena alimentaria, el productor, a la última, el consumidor. Todos esos factores, sumados, hacen que los órganos de gobierno de la cofradía de O Grove aseguren que «a previsión é que este ano 2013 vaia ser mellor que o pasado». Y eso que el pósito cerró el pasado ejercicio con beneficios de 103.318 euros.
Estas cifras demuestran «o potencial» de una organización que, hace cuatro años. En el 2009 se descubrió un agujero en las cuentas que superaba el medio millón de euros y que llevó a los juzgados al entonces contable del pósito.