«Ser empático no es suficiente, el médico debe estudiar bioética»

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Gustavo Rivas

Tom Beauchamp, padre de la bioética, sentó las bases de los derechos de los pacientes ante los horrores del uso y abuso de personas desamparadas en nombre de la ciencia

14 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Durante treinta años, los habitantes negros y pobres de una población de Alabama fueron utilizados como conejillos de indias para seguir el desarrollo de la sífilis sin recibir la medicación que les hubiese curado de la enfermedad. En los años setenta el experimento se denunció y Estados Unidos se horrorizó por el uso y abuso de personas desamparadas en nombre de la ciencia. Entonces se nombró una comisión y se redactó un informe con los principios de la ética en medicina -la bioética- que sentó las bases de los derechos de los pacientes. Uno de los autores de ese texto, conocido como el informe Belmont, es Tom Beauchamp, que está desde ayer en Galicia invitado para inaugurar las jornadas de deontología profesional del Colegio Médico de A Coruña.

-¿Cómo está la bioética 40 años después del informe Belmont?

-[Piensa un rato y sonríe] Bueno, creo que mejor que entonces, pero no necesariamente por el informe Belmont. El sistema ha mejorado mucho, pero sobre si podemos hablar de un desarrollo total de la bioética, absolutamente no.

-El informe hablaba de tres pilares en el trato con los pacientes ¿Qué problemas persisten?

-Por una parte se ha generado una sobreprotección y por otra se mantiene una minusprotección. De la primera, daré un ejemplo: una investigación sobre el uso de catéteres en las infecciones fue suspendida porque dijeron que los sujetos no habían sido informados. Pero los investigadores nunca trataron con los pacientes, solo estudiaron sus historias clínicas. Sin embargo, el estudio se suspendió, y no sabemos cuántas personas se hubiesen beneficiado de este trabajo. El caso contrario, la minusprotección, suele afectar a grupos sociales vulnerables: el último ejemplo se dio en un estudio entre integrantes de una tribu india de la zona del Gran Cañón, a quienes no se les informó de que participaban en un estudio. De vez en cuando, desde la guerra fría, surgen en Estados Unidos escándalos de este tipo, y siempre son en grupos vulnerables. Y también en la minusprotección hay un aspecto muy importante para mí, que es el trato a los animales en los ensayos clínicos, porque se cree que no sufren, pero los hechos dicen otra cosa. Y, en ese sentido, Estados Unidos está muy por detrás de otras partes del mundo.

-A usted le preocupa la aplicación clínica de la bioética. ¿Cómo debe ser un médico para ser un buen médico?

-Es una cuestión complicada. Hace años, con ser una buena persona, honesta, llegaba, pero ahora ser empático no es suficiente, el médico tiene que estudiar bioética.

-¿Qué tiene que estudiar?

-Por ejemplo, el consentimiento informado. Debe tener claro lo que es, y eso no es algo tan frecuente. Pero no solo el médico, sino los organismos, desde los colegios hasta los reguladores, porque ellos solo entienden el consentimiento informado como una manera de protegerse de las demandas, pero siguen sin comprenderlo bien.

-¿ Puede haber consentimiento informado en un país si no hay democracia?

- Depende del país. Debería existir igualmente. Estoy pensando en China, que obviamente no es un país democrático, pero en cambio ahí trabajan muchas compañías investigando. Y me consta que son muy escrupulosos en ese sentido.

tom beauchamp, padre de la bioética