¿Un año sin «heavy»?

Tras el pinchazo de Manowar, el Coliseo rechazó a Def Leppard y, por ahora, no hay nada cerrado para este año


A Coruña / la voz

Tras más de veinte años de andadura, en el Coliseo se han establecido una serie de tradiciones. Además de los toros, las asambleas de testigos de Jehová o, hasta el año pasado, la pista de hielo, en lo musical existen dos fijas. Una, Alejandro Alejandro Sanz presenta en el multiusos cada disco que edita. Dos, al menos un grupo heavy potente actúa cada año. Así, por el foso han pasado mitos como Iron Maiden, Judas Priest, Sepultura, Deep Purple, Whitesnake o Slayer, primeras espadas de los diferentes subtestilos metálicos.

Este año se puede truncar la racha. Todo tiene su origen en el fracaso del concierto de Manowar que trajo a la ciudad en el 2012 la productora viguesa Sweet Nocturna. Animados por la fidelidad del público que sigue a este tipo de bandas, Cultura aceptó el recital pese a tenerlo todo en contra. Primero, Manowar estaban lejos de ser un primera fila. Segundo, llegaban con unas entradas (43 euros) excesivamente caras.

¿El resultado? Mucho cemento en el Coliseo. La audiencia, que los organizadores preveían en más de 4.000 personas, se quedó en 1.750. La inversión derivó en pérdidas y el famoso retorno económico al que siempre se alude en este tipo de recitales no se produjo.

Así las cosas, la apuesta heavy para el 2013 quedaba en cuarentena. En el primer mes del año no se produjeron noticias. Alejandro Sanz fue fiel a la cita, anunciando la presentación de La música no se toca. Pero en el territorio metálico, nada de nada. Hubo que esperar a finales de febrero cuando saltó la sorpresa: un triple cartel con Def Leppard, Whitesnake y Europe a celebrarse en al Coliseo el 28 de junio.

Nuevamente, estaba Sweet Nocturna detrás. Surgió mediante nota, sin rueda de prensa, desconcertando completamente al Ayuntamiento. Lógico, el acuerdo no se había cerrado. El anuncio se interpretó como una táctica de presión para obtener el sí de Cultura. No coló. Y el concierto se trasladó a Santiago.

Desde la productora viguesa se aludió en su día a problemas de fechas. La realidad era otra: se trataba de un problema económico. «Pedían mucho dinero y lo desechamos. E hicimos bien porque en Santiago está siendo un fracaso de ventas», señala la concejala de Cultura, Ana Fernández, que cuando se le pregunta si habrá heavy este año lo deja en suspenso: «Se está trabajando y a ver si antes de terminar el año hay algo, pero no hay nada cerrado».

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