La principal ocupación de Beatriz Gómez es buscar trabajo, pero todavía no le ha dado ningún fruto, pese a que se dedica a ello con empeño. Da clases particulares, cuida ancianos, se ofrece como asistenta y también tiene experiencia como cajera. «Hasta la fecha habré repartido más de 5.000 carteles en todo Vigo ofreciendo mis servicios, pero no sale nada», afirma. Con un hijo de 17 años que mantener no piensa tirar la toalla porque además se siente muy preparada para poder trabajar y asumir las responsabilidades que ello conlleva. «Soy luchadora, tengo iniciativa, a cada sitio que voy me felicitan por mi forma de ser, pero a veces pienso que si soy tan buena ¿porqué no me dan un puesto de trabajo?», se pregunta.
En otros tiempos fue cajera en un supermercado y también estuvo contratada en el Concello de Vigo. Actualmente subsiste con una aportación del Risga de 379 euros mensuales. No tiene más ingresos y debe hacer frente a un alquiler de 350 euros mensuales más los recibos de la luz y el agua. Lógicamente, la ayuda que recibe no le alcanza para cubrir sus necesidades básicas. Su madre, que es pensionista, les apoya en lo que puede para que no les falte de comer y también recibe alimentos de Afán, entidad a la que ya tuvo que recurrir hace 30 años por la falta de ingresos. Con ellos colabora ahora para difundir la próxima cena solidaria para recaudar fondos para las familias más necesitadas de la ciudad.
En contra de lo que parece, Beatriz no cree que la gente sea más solidaria en tiempos de crisis. «Es más solidaria la gente que menos tiene; los pobres prefieren compartir antes que los ricos repartir», reflexiona.
Beatriz no es optimista respecto al futuro porque no confía en los políticos. «Dicen que en el 2014 acabará la crisis, pero también dijeron en su momento que esto no era para tanto y vaya que si lo es», afirma. En su opinión, España tardará todavía mucho tiempo en salir de la crisis. «Cuando veo a mi hijo me da mucha pena porque creo que él lo va a tener más difícil todavía», afirma.