Paladas nacidas con la Constitución

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

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El CP Cofradía de Pescadores de Portonovo representa la cantera del talento sobre la piragua

01 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Club de Piragüismo Cofradía de Pescadores de Portonovo nació el mismo año que la más reciente de las constituciones españolas, es decir, en 1978. Por aquel entonces, las aguas que bañan la playa de Baltar comenzaban a ser testigo de la aparición de los primeras piraguas.

El piragüismo se consideraba una afición arriesgada, más para aventureros que para deportistas. Pero un grupo de jóvenes de la villa marinera, apoyado por la cofradía de pescadores, plantó la semilla y pronto comenzaron a recoger sus frutos.

Así surgió la primera manada de palistas del pueblo portonovés. En la actualidad, 35 años más tarde, el club que preside Alberto Rodríguez Uhía cuenta con 80 palistas pese a las dificultades a las que se enfrentan a la hora de entrenar. Los deportistas de Portonovo se ven obligados a cruzar la carretera y sortear los coches con las canoas y piraguas a sus espaldas para bajar a la playa. «Es bastante complicado», sostiene Alberto Rodríguez, quien recuerda que todavía están a la espera de la construcción de la sede prometida.

«La nueva sede no llega y eso supone un peligro para los palistas. Estamos expuestos a riegos cada vez que bajamos a entrenar a la playa», añade el máximo responsable del club. Los herederos de David Cal combaten el déficit de infraestructuras con ilusión y sudor. No son palabras al aire. El equipo ha producido un elevado nivel de palistas gallegos. A corto plazo, las miradas de sus remos están puestos en la Copa de España Infantil, que se disputará este mes en Zamora. El club de piragüismo confía en subir a lo más alto del podio en K-1 y K-2. En Galicia, cinco de los diez mejores piragüistas infantiles pertenecen al club que lidera Alberto Rodríguez. Los cachorros de Baltar empiezan a dar sus primeras paladas a los 8 años. «Lo primordial es que disfruten sobre la piragua», precisa el presidente del club. «Hay que divertirse, pero lo hacen dentro de la disciplina y el orden del club», añade.

A medida que crecen, el sacrificio se convierte en la bandera del aprendizaje. Los cadetes entrenan 6 días a la semana, dos de ellos en el Pontillón do Castro. «Con nuestros medios, es necesario entrenar seis veces cada semana», apunta Alberto. «Nuestro gimnasio no es el más adecuado, y nuestra lámina de agua, que es mar, no es la más adecuada». La receta contra la adversidad es la pasión. «Nuestros chavales hacen un esfuerzo encomiable», sentencia.

desde la base. PIRAGÜISMO