Anido apura el PXOM para dotar de legalidad herencias urbanísticas
26 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Análisis
Uno de los mejores termómetros para medir los problemas de Sada se encuentra en su salón de plenos. Allí acuden los colectivos en apuros. Los últimos han sido los empleados del hotel Sada Marina, quince personas en el umbral del paro con la caída añadida de una infraestructura básica para el turismo de la villa. También han desplegado pancartas durante los debates los trabajadores de los albergues de Gandarío, ubicados en suelo bergondés pero con evidente afinidad a Sada. Por el momento, en ambos casos la cosa pinta mal. Pero también hay ejemplos de soluciones, al menos temporales, para grupos que han buscado de forma desesperada la figura del alcalde. Es el caso de los vecinos del número 48 de la avenida de la Marina, sentenciado a un derribo parcial por orden de la Justicia. Pese a ser el problema de unos pocos (una veintena de familias), el ejemplo de este edificio es un símbolo de uno de los traumas de Sada, la grave situación urbanística. Durante el anterior gobierno, la concejala del BNG María Xosé Carnota tomó las riendas con mano firme para poner orden en el caos heredado tras décadas del populista Rodríguez Ares. Pero en ocasiones los vecinos se han quejado de las consecuencias traumáticas por la extrema legalidad de Carnota. Por eso el gobierno de Ernesto Anido ha optado por suavizar las formas a la hora de buscar el mismo objetivo de legalidad urbanística. Como ejemplo, la dilación en la ejecución de la sentencia del número 48 a la espera de que llegue a tiempo el instrumento que dotará de la tranquilidad definitiva a este y otros inmuebles, el plan general de urbanismo. Por el momento, y hasta su entrada en vigor a lo largo del 2014, el documento solo ha servido para que el gobierno y la oposición escenifiquen su amplia distancia ideológica y una acusada falta de consenso. El plan prevé una revolución callejera en el corazón de Sada, con la creación de un gran cantón, o extensos parques en Meirás (ante el pazo de los Franco) o Fontán, así como dotar de un cierto urbanismo a la parroquia de O Castro. Pero el BNG y el PSOE han hecho hincapié en un aspecto menos prosaico: las numerosas casas que quedan fuera de ordenación con el nuevo documento.
La coincidencia de siglas en Sada y en la Xunta ha acelerado algunos procesos vitales para la localidad. El puerto deportivo ha iniciado los pasos para salir de su enrevesado limbo jurídico, si bien de la mano de una empresa concesionaria que ha iniciado su gestión con formas y decisiones poco amables para con los usuarios y los vecinos de Sada, soliviantados con el amago de cierre de la L.