Sobre el proyecto de Aspanas o sobre cualquier otro tendrá que escucharse la voz de la comunidad de montes Moreiras-Trelle, titulares de los terrenos.
La administración -primero estuvo en manos del Patronato Nacional de Asistencia Psiquiátrica y de éste pasó a la Xunta- solo podrá seguir gestionando ese suelo si el fin al que se destina es sociosanitario. La cesión realizada en su día tenía como fin la construcción de un hospital de leprosos, que después pasó a ser -siempre sobre el papel- de tuberculosos y, finalmente, se concretó en un centro de psiquiatría.
Como tal funcionó, aunque muy diezmado respecto al ambicioso proyecto inicial del doctor Cabaleiro Goás, hasta el año 2012. En enero fueron trasladados al hospital de Piñor los últimos enfermos mentales ingresados y se abandonaron definitivamente las depauperadas edificaciones de Toén.
En este último año ha sido objeto de actos de vandalismo, pese a contar con vigilancia.