Vigo está en peligro

Víctor Moro

FIRMAS

Vigo está apagado. Cuando debiera reivindicar nuevamente la capitalidad provincial, se le amenaza con perder el partido judicial sin reacción evidente. La ciudad está sin pulso, triste y sin rumbo, bajo el peso de su economía deprimida, incapaz de romper el maleficio que lo arrincona cada día más. El comercio languidece, los locales comerciales vacíos y las grandes superficies con demanda en declive son la consecuencia de sus altos niveles de paro y de las graves dificultades de sus sectores más relevantes. Vigo está agotado y ya no puede ofrecer los habituales puestos de trabajo.

En esta situación pesan también errores propios que deben asumir, entonando el mea culpa, instituciones, asociaciones, círculos empresariales, empresas de opinión y grupos políticos, que a caballo de la bonanza reinante dieron la espalda, o las enfocaron erróneamente, a las aspiraciones y problemas colectivos de la ciudad y su zona de influencia para volcarse exclusivamente en sus propios logros, olvidando que su provechosa situación particular provenía del impulso anónimo y generoso del puerto, de la pesca, del sector naval y auxiliar, de la automoción, de sus vías de comunicación, de su comercio y de todo cuanto aquellos sectores generaban en profesiones liberales de todo tipo. Recordamos los diferendos municipio/Autoridad Portuaria que para sonrojo general han quedado reducidos a infogramas a toda plana, mientras se ponían trabas con lujo mediático a la ampliación y dragado del puerto. También la claudicación de las fuerzas vivas y políticas a la desviación del AVE desde Santiago a Ourense, marginando a Vigo y al sur de Galicia. El proyecto Abrir Vigo al Mar hoy se reconoce un fracaso estético y funcional. La construcción naval, si Pemex entra en Barreras y se resuelve el tax lease, puede recobrar nuevos bríos. Pescanova, por mal gobierno y soberbia, puede no salir de su difícil situación. La caja viguesa, cuyos errores y alegrías fueron muchos, pereció en la fusión como único camino posible; si se hubiera quedado sola ya hubiera muerto antes. Solo PSA sigue caminando al impulso de una fuerza laboral modélica.

No se puede prolongar. Quienes en Vigo detentan su representación política o económica, también empresarial y laboral, y la sociedad civil adormecida, deben tomar la palabra y la acción porque Vigo, no lo duden, está en peligro y todos, en mayor o menor medida, somos responsables.