Un lugar donde los vaqueros son más elegantes que el esmoquin

FIRMAS

CARMELA QUEIJEIRO

La tienda boirense ofrece firmas con más de un siglo de historia

12 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie se creería en un guateque ochentero que las chaquetas con hombreras pasarían a la historia. Pero la moda, al igual que la crisis, es cíclica. Viene y va atendiendo a factores a veces caprichosos. Con todo, hay una prenda que reina en los armarios década tras década. Son los vaqueros, los pantalones de los que todos echan mano ante la duda y con el convencimiento de que la comodidad no está reñida con la elegancia. Precisamente porque nunca dejarán de ser un clásico, abrió Baldani en el corazón de Boiro. Daniel García es el emprendedor que vio en esta prenda una oportunidad de negocio.

Entre las cuatro paredes de esta tienda hay tejanos desgastados, de pitillo, de campana y de todos los gustos y colores. Dos marcas que llevan más de cien años fabricando se rifan a los clientes en esta tienda. Se trata de Lee y Wrangler. Pero como no se hace una montaña con dos cubos de arena, Baldani incorporó con el tiempo nuevas firmas. «Algunas de ellas las lucen los famosos que salen en la televisión y están teniendo tirón», aseguró García. Este empresario levantó el negocio junto a su madre y ambos siguen a día de hoy al pie del cañón.

El lado más femenino

Pero no solo de vaqueros vive Baldani. En sus estanterías hay otras prendas que están conquistando a los barbanzanos que creen que la ropa sirve para algo más que para cubrir la piel. Es una carta de presentación y una manera de divertirse jugando con combinaciones imposibles.

Vestidos, faldas y pantalones cortísimos marcan el lado femenino de la mujer. Artistas como Lourdes Hernández, de Russian Red, han sido imagen de alguna de las marcas que ahora tienen los boirenses al alcance de su mano en Baldani.

Calzado cómodo, camisetas y chaquetas de deporte también se incluyen en la oferta.

Daniel García cree haber encontrado en Boiro un lugar idóneo para darse a conocer. En la calle Pablo Iglesias ha ido creciente pasito y pasito y sin dejarse apabullar por la crisis.