Arte marcial basado en la disciplina

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

RAMON LEIRO

El Judo de Pontevedra se fundó en 1994 con unos cuarenta discípulos de Jigoro Kano

04 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El yudo tardó casi un siglo en entrar en Galicia desde que el japonés Jigoro Kano abriese en 1882 la primera escuela de este arte marcial que él mismo fundó, bautizándola con el nombre de Kodokan. En la actualidad, esta institución ubicada en Tokio sigue siendo la meca del yudoca y por sus tatamis lucharon figuras internacionales. Incluso el presidente ruso, Vladimir Putin, mordió uno de sus tapices.

La llegada concreta de esta disciplina olímpica a la ciudad de Pontevedra se desconoce, pero ocurrió décadas antes de la fundación en 1994 del Club Judo de Pontevedra. Uno de los alumnos originales de la escuela lerezana fue Eloy Olveira, hoy en día cinturón negro 3er Dan y director deportivo del club.

En sus inicios, el número de alumnos del Club Judo y sus combatientes rozó los 40. Este año la cifra supera los 90. En la escuela, donde se coordina con educación y disciplina a su pupilos, los aprendices de yudoca tienen edades comprendidas entre los 5 y 14 años. A partir de ahí, los discípulos del maestro fundador Jigoro Kano, que siempre buscaba la perfección, eligen entre dos caminos. Por un lado, se implican de lleno en la competición oficial, o por el otro, utilizan el yudo como deporte recreativo.

«El éxito de nuestra escuela radica en que la mayor parte de los niños que empiezan con nosotros a los 5 o 6 años están compitiendo a los 15 y en adelante», precisa Eloy Olveira. «Es imposible contar con una continuidad de un 100 %, pero sí tenemos un alto porcentaje de adherencia», añade.

De hecho, al igual que su propio caso, son muchos los combatientes que todavía están ligados al club desde su creación en 1994. Son discípulos de una disciplina que equilibra la mente y el cuerpo. El alto nivel del Club Judo de Pontevedra es indudable. Por ejemplo, más de un yudoca está becado en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, y a lo largo de los años fueron finalistas o campeones de España en todas las categorías. Su máximo exponente es, de momento, el ya fallecido Ramón Escudeiro, luchador ciego que fue tercero en un campeonato mundo júnior.

Generalmente, los pequeños cumplen con las exigencias para pasar de cinturón (blanco, amarillo, naranja, verde, azul, marrón y negro) en una temporada, mientras que el adulto, de media, completa dos cinturones por año. «Todo depende de la implicación de cada persona», resalta Eloy Olveira.

desde la base. Yudo