Adrián, el argentino del Pontevedra, se enfrenta a su primo Leo, del Vilalonga
03 may 2013 . Actualizado a las 13:01 h.De niño y en su Argentina natal, Adrián Horacio Gómez acudía a los campos de fútbol para presenciar los regates y los marcajes de su primo mayor, Leo Gabriel. «Era el primo mayor y siempre iba a verlo jugar», relata el lateral izquierdo del Pontevedra. Y al igual que Leo, Adrián también se rindió al deporte rey. Después de pasar por los banquillos de Buenos Aires y España, sus caminos por fin se cruzaron en el vestuario del Novo San Pedro del Vilalonga.
Sin embargo, los destinos de los porteños volvieron a separarse el pasado verano. Adrián fichó por el Pontevedra y Leo permaneció, un año más, en el Vilalonga. Y este domingo, los dos se verán las caras.
«En el campo no tengo primos, ni amigos, ni nada», afirma Adrián. «Y me voy a cruzar con él en la banda y no lo pensaré dos veces para meter la pierna», añade. El granate también luchará contra otros excompañeros, como Tenorio, Saúl y Fran Matos. Leo quiere que salga a relucir esa actitud combativa de su primo pequeño. «No espero menos de él -destaca- . No me voy a enojar si mete la pierna fuerte».
En el partido de ida disputado en Pasarón, Adrián estuvo ausente al estar sancionado, pero ahora todo apunta a que nada frenará «este aliciente adicional» en el marco del vibrante derbi entre el Pontevedra y el Vilalonga. «Habrá roce», afirma el lateral izquierdo del Pontevedra de 28 años. «Él juega por la derecha. Lucharemos en la misma banda -advierte-. Vamos a chocar».
Leo le lleva ocho años a Adrián, pero ambos se conocen a la perfección. Además de primos, son buenos amigos, «muy buenos amigos». «Tiene mucha experiencia y seguro que me pica él a mí», subraya el granate Adrián.
Leo admite que picar a su primo se antoja complicado. «Es un jugador muy centrado y sé que no caerá en ese juego. Pero sí sé que tiene otros fallos que me guardaré para el domingo», anticipa el diestro, que lució las elásticas, entre otras, de los argentinos Deportivo Morón y Racing de Avellaneda, y del Ferrol, Alfaro y Logroñés.
Y para echarle más leña al fuego, tanto el Pontevedra como el Vilalonga se juegan la temporada en los 90 minutos del Nuevo San Pedro. Y esta urgencia hizo olvidar la polémica del aplazamiento del partido en la primera vuelta debido al mal tiempo.
«Tenemos que salir con los dientes apretados. Es una final más», recalca Adrián. «Solo nos valen los tres puntos».
Ahí coincide con Leo. «Es un partido a vida o muerte», indica el lateral derecho. «Nosotros nos morimos si descendemos, y el Pontevedra si no alcanza el play off», añade. No obstante, una vez suene el pitido final, las aguas volverán a su cauce. «Al acabar, supongo que cenaremos juntos. Igual ya comemos antes también», apunta Leo.