Fusión perfecta entre arte y deporte

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

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CAPOTILLO

27 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Club Treboada de gimnasia cumple este año un cuarto de siglo de historia. En 1988, Pedro Telesforo Morales fundó un club que en sus inicios se centró en la gimnasia rítmica y artística, y que bajo la presidencia de Paco Sáez recibió un nuevo impulso que lo ha convertido en todo un referente de este deporte en Pontevedra.

Hoy, Carmelo Vázquez preside el Treboada, que cuenta en sus filas con alrededor de 80 integrantes y la labor de sus entrenadores se extiende también a las escuelas deportivas municipales. De este modo, la cifra total se eleva a más de dos centenares de alumnos en todas las modalidades, añadiendo la gimnasia acrobática y la de trampolín a la oferta formativa.

Susana Rodríguez es la encargada de coordinar a un cuerpo técnico formado por 15 entrenadores, y se encarga directamente del área de gimnasia artística, pese a que su experiencia anterior se limitaba a la rítmica. «Conocí el Treboada a través de Paco Sáez, uno de los históricos del club, mientras estudiaba Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Me invitó a probar en el club y me enganchó», explica Susana. Desde entonces, han pasado cinco años, y todo apunta a que su labor dentro del Treboada todavía tiene un largo recorrido por delante.

Susana reconoce que no es sencillo trabajar con un número tan amplio de deportistas, debido a las diferencias de nivel con las que deben lidiar en función de la edad y la experiencia. Pero demuestra tener claro el camino a seguir dentro de su formación. «Los primeros años nos gusta que prueben un poco de todo, que disfruten y que se enganchen -asegura-. Se trata de que conozcan su cuerpo, con una preparación física muy básica, basada en el juego», añade.

Perfeccionar la técnica

A diferencia de otros deportes, la preparación física en la gimnasia no es el único punto a tener en cuenta. La mejoría técnica es básica para la progresión de las gimnastas, y para conseguirla, no hay otro secreto que el trabajo. De hecho, los grupos más avanzados entrenan entre cuatro y cinco días a la semana, en sesiones de tres horas diarias.

Después llega la competición, donde se refleja el fruto del duro trabajo. Hace un mes, el club organizó el Gallego de Base, y este fin de semana, un grupo de gimnastas participa en el Nacional de rítmica en Zaragoza. Y más adelante llegarán las competiciones de acrobática y trampolín. Pero Susana tiene claro que, más allá de los éxitos, «la mayor satisfacción es ver las ganas con las que las niñas vienen a entrenar, y que disfruten haciéndolo».

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