Tras años de polémica, se limitó el desguace a dos puntos de Boiro
26 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Hubo un tiempo en que parte de las playas barbanzanas situadas en el interior de la ría de Arousa estaban tomadas por restos de bateas. Los trabajos de montaje y desguace de los artefactos flotantes se realizaban sin control en diversos puntos del litoral. La situación generaba gran polémica, sobre todo cuando se acercaba el período estival y los intereses del sector mejillonero chocaban con los del turístico. El conflicto llevó a Costas a intervenir. Hoy solo hay dos puntos autorizados para fabricar y desmontar bateas. Están en Mañóns y Angados, en el litoral boirense.
Para llegar a este punto, hubo que recorrer un largo camino. Tal día como hoy de 1989, La Voz se hacía eco de la existencia de restos en buena parte de la costa de Boiro: «En el municipio boirense, se inician las tareas para retirar restos de bateas de las playas». El Concello incluso hacía un llamamiento a los vecinos interesados en hacerse con madera u otros restos para que acudieran a los arenales.
El panorama siguió siendo similar en años posteriores. Cada vez que se acercaba el verano, los concellos, sobre todo Boiro y Rianxo, se afanaban en dejar hueco para los bañistas. Costas optó después por autorizar el montaje de bateas en la zona final de Barraña, a la altura de O Saltiño y en Mañóns. En la primera playa ganó la batalla la presión turísticas y el punto de desguace fue trasladado a Angados.
Hace unos años, Costas incluso puso encima de la mesa la posibilidad de ejecutar en este último lugar un macroproyecto, que incluía la construcción de una rampa. Los bateeiros mostraron su rechazo y la idea quedó entonces estancada. El sector mejillonero dice que, de momento, está servido con las dos zonas habilitadas.