La Xunta concede a Aurelia Rey el piso que quería en Eirís

María Vidal Míguez
María Vidal A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

GUSTAVO RIVAS

Intentará que la anciana se traslade entre el lunes y martes que viene

24 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La historia de Aurelia Rey, que en su día dio la vuelta a España, parece que está llegando a su fin. El pasado viernes, la Comisión Provincial de la Vivienda aceptó la concesión del piso de Eirís, situado en la calle del Oleoducto, que había solicitado formalmente tan solo tres días antes, aunque previamente ya había mostrado su interés por él de palabra.

Así, después de pasar este trámite obligatorio para todas aquellas viviendas protegidas que se adjudican, el caso está manos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), que se centra estos días en agilizar los trámites del expediente para que en principio quede resuelto antes del próximo 1 de mayo, fecha en la que la anciana debe abandonar el piso de Padre Feijoo en el que vive desde 1979. Entre los asuntos que todavía quedan pendientes está fijar el alquiler que deberá pagar, aunque a falta de cotejar los datos económicos aportados por Aurelia, fuentes cercanas a la subdelegación del Gobierno en A Coruña avanzan que será similar a lo que estaba pagando por su actual vivienda, alrededor de 125 euros. Si todo va según lo previsto, el traslado a su nueva vivienda (un piso nuevo de 60 metros cuadrados, que cuenta con calefacción, trastero y ascensor) se efectuaría entre el lunes y martes de la semana que viene.

Su abogado, Antonio Vázquez, ha valorado muy positivamente la noticia y aunque admite que podría haber cierta flexibilidad en la fecha de abandono, confía en que todo se resuelva antes de que concluya el plazo. «Es una buena noticia porque era un poco lo que ella ya se había convencido de que le interesaba», explicó.

Cabe recordar que el pasado 24 de febrero los propietarios del piso en el que reside Aurelia llegaron a un acuerdo con ella. A cambio de una indemnización de 5.000 euros y un plazo de algo más de dos meses, la inquilina se comprometía con su firma a abandonar el piso, después de que el desahucio fuera suspendido.