Media hora «retenido» ante la Xunta por no poder bajar la silla de ruedas

Lucía Rey
lucía rey LUGO / LA VOZ

FIRMAS

OSCAR CELA

Las plazas reservadas estaban ocupadas por turismos sin autorización

24 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La falta de solidaridad de un conductor obligó a ayer a Alberto Fernández, un lucense con discapacidad, a permanecer más de media hora «retenido» en un furgón ante el edificio de la Xunta en Lugo. El hombre, de 45 años, quedó en silla de ruedas tras un accidente de tráfico en el que sufrió politraumatismos y daño cerebral. Ayer por la mañana tenía que acudir al Multiusos para realizar una serie de gestiones administrativas. Para desplazarse desde su casa, que está en A Cheda, llamó al servicio 065 de transporte adaptado; pero su sorpresa y su indignación fueron mayúsculas al descubrir que al llegar al centro no podía bajar del vehículo. Las plazas reservadas para minusválidos que hay en la Ronda, justo delante del inmueble autonómico, estaban ocupadas por un turismo que carecía de la placa que demuestra que el conductor tiene minusvalía. «Había un coche con la placa aparcado detrás, y luego, en medio, un Twingo que no tenía nada», explicó por la tarde Alberto, que trató de tomarse con filosofía la situación. A duras penas, e invadiendo parte de la zona de carga y descarga, el furgón logró un hueco para estacionar, pero no era suficiente para desplegar la rampa trasera por la que desciende la silla de ruedas.

Ni la policía ni la grúa

«No venían ni la Policía Local ni la grúa, así que estuve como en una terraza con el sol enfrente, como si estuviese en un ático en la Muralla», señaló Fernández. Denuncia que estas situaciones son demasiado habituales en la ciudad, aunque pocas veces se producen en un lugar tan concurrido como el Multiusos. «En el centro hay muchas rampas y aceras accesibles, pero después los conductores no las respetan», denuncia el hombre, que finalmente, aunque con media hora de retraso sobre el horario que se había fijado, pudo «arreglar los papeles» que necesitaba.

crónica la falta de solidaridad entorpeció la jornada de un discapacitado lucense