A Coruña, la ciudad de los nuevos emprendedores

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

La pésima perspectiva laboral, las nuevas tecnologías y la situación económica han lanzado a una generación de jóvenes a montar su propio proyecto

21 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«En Económicas o Derecho preguntabas hace unos años quién quería ser empresario y nadie levantaba la mano. En EE.UU., sin embargo, ocurría todo lo contrario». Habla Rafael Arangüena, vicepresidente de la Asociación de Emprendedores Gallegos. (Ascega). Ahora la situación es diferente. «No por convicción, sino porque la situación ha empujado a ello», precisa. Sea como sea, todo ha cambiado. Y mucho.

La crisis ha emborronado ese horizonte supuestamente idílico de los estudiantes que iban a ser funcionarios. También el de muchos trabajadores por cuenta ajena que se han quedado en el paro sin posibilidad de subirse de nuevo al tren del empleo. Y, por supuesto, el de muchos empresarios con proyectos hechos trizas, obligados ahora a reinventarse en nuevos negocios.

Todo ese clima ha generado en la ciudad la eclosión de una palabra: emprendedor. Siempre existió, pero ahora reflota con ínfulas renovadoras y tratamiento de bum. «Es un momento de cambio, lo anterior ya no vale. Hay que surgir o resurgir con nuestras estrategias», sintetiza Lucía Canabal, vicepresidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios Marineda (AJE). El Ayuntamiento ha tomado nota, cediendo espacios y apoyando iniciativas como las Jornadas de Emprendimiento Juvenil o los talleres Aprendiendo a Emprender. La UDC también, poniendo en marcha el año pasado la Escuela de Emprendedores.

Juan Carlos Bugallo, director General de la Fundación Universidad, señala con satisfacción que los 25 alumnos que participaron en la primera edición de la escuela trabajan en la actualidad. «Surgieron cuatro empresas, entre ellas Sabor Place, un comercio on-line de agricultura ecológica que ha ganado varios premios de emprendimiento», apunta, y advierte de una particularidad: «La empresa la crearon dos alumnas que empezaron el curso pensando cada una en un proyecto individual que acabó siendo conjunto».

Juventud e innovación

La mayoría de los proyectos empresariales que se han alumbrado en los dos últimos años en la ciudad responden a un triángulo básico. Se trata de emprendedores en la treintena (a veces, incluso más jóvenes), abrazados a Internet y las nuevas tecnologías y con la intención de dar el salto con algo que no exista. O que, cuando menos, no se conozca mucho. A partir de ahí, luego brotan las ideas, la creatividad y la oportunidad.

Es el caso de Juan Diego Pereiro (38 años). En octubre del 2012 puso en marcha en el barrio de Mesoiro Wecko, un punto de coworking, uno de los palabros estrella de estos tiempos. «Se podría definir como un espacio para trabajar y desarrollar proyectos basado en la confianza, la colaboración y la comunidad», detalla este emprendedor. Tenía papeletas para no serlo. Una, era hijo de funcionarios. Dos, dejó un trabajo como responsable de formación «con buen sueldo y coche propio». No le llenaba: «Yo quiero jubilarme haciendo mis cosas».

Otro concepto rompedor es el denominado experiencia del cliente. En eso trabaja Más Valor, una novísima empresa formada por Dolores Diz (42), Fernanda Fernández (42) y Gelines Romero (33). Prestan asesoramiento a empresas para que estas superen las expectativas de los clientes. «Diseñamos toda la estrategia de servicio total, no solo a nivel racional, sino emocional -explica Diz-. Los gurús dicen que el campo de batalla del futuro será la experiencia del cliente intangible». Es decir, todo lo que provoca una marca en una persona: «Desde cómo le atienden por teléfono, cómo es el primer contacto con una web y todos esos aspectos que a veces no se les presta atención».

Del paro al autoempleo 2.0

Diego López (27 años) ejercía de profesor de informática para el Ayuntamiento de A Coruña, pero llegó un momento en el que lo dejaron de llamar. Sus conocimientos en la materia junto a su afición al fútbol le sirvieron para arrancar con Siguetuliga.com. «Es una plataforma social de deporte aficionado. Se trata de crear un soporte de información veraz de todo fútbol y futbol sala amateur», describe. Por ahora, funcionan a nivel gallego, pero aspiran a abarcar el territorio nacional con más deportes.

Los ingresos del proyecto de López provienen de los banners de publicidad y de una tienda on-line en la que venden todo lo relacionado con el deporte: desde una portería de fútbol hasta la camiseta de un equipo concreto. El negocio funciona, pero llegar a ello fue difícil. En ese sentido, este emprendedor se queja de lo mismo que los demás: el papeleo, la burocracia y todos sus sinsentidos.

Excesivos obstáculos

«Me parece surrealista que tenga que esperar un mes y medio para saber si el nombre que quiero para mi empresa está libre. Y todo ello usando correo ordinario», se queja Diego López. Dolores Diz, por su parte, compara la visión de la empresa en Holanda, en donde trabajó, con la española: «Allí todo es mucho más rápido y, además, aquí está lo de subvencionar a las empresas antes de funcionar. La gente se centra más en reunir los requisitos de la subvención que en desarrollar bien la idea y definir el negocio».

Se trata de pasar, tal y como dice Jose Luis Gómez (50 años), impulsor de de la web la www.lacasadelaaldea.com, de venta de excedentes de agricultores, de «la economía del siglo XXI, no la del siglo XX, y quien no se adapte morirá», concluye.