El ascenso de 1992, la llegada de Isidro Silveira y la inauguración de A Malata
19 abr 2013 . Actualizado a las 09:56 h.El ascenso a la Segunda B de mayo de 1992, unido a la llegada de Isidro Silveira a la directiva del Racing, supuso el inicio de una de las etapas más brillantes del club de fútbol ferrolano en toda su historia. El club pasó de ser una entidad plagada de deudas, que sobrevivía de auténtico milagro y en unas condiciones en cuanto a material e higiénico-sanitarias propias del Tercer Mundo, a ser una entidad que recuperó el nombre en el fútbol que por historia le correspondía, modélico en el pago y con equipos competitivos con los que peleó por subir a la Segunda División, meta que se consiguió en el histórico ascenso de junio del 2000.
Tras aquel ascenso del 1992 llegaron ocho temporadas más en la Segunda B, en cuatro de las cuales el equipo se clasificó para disputar la fase de ascenso a la Segunda B. La primera de ellas en la temporada 94/95 en la que el ascenso se escapó por los pelos con aquel histórico empate en casa con el Besaín que dejó a todo el racinguismo con la miel en los labios.
También se jugó la promoción en la campaña siguiente, la 95/96 y en la 98/99. Eran años brillantes, en los que el Racing se había hecho uno de los equipos más poderosos de la Segunda B.
A la cuarta fue la vencida y en la campaña 1999/2000 con José Ramón Arteche en el banquillo por fin llegó la apoteosis racinguista con el ascenso aquel 25 de junio del 2000.
Ocho años después y tras poner un buen número de millones encima de la mesa, Isidro Silveira había cumplido su gran sueño de llevar el club a Segunda. Desde el balcón del Concello de Ferrol anunció que llevaría al Racing al Camp Nou y al Barnabéu aunque, al menos hasta el momento, no ha podido cumplir esa especie de promesa.
Sin embargo, sí es cierto que los racingistas pudieron disfrutar en la década del 2000 al 2010 de seis magnífica temporadas en la Segunda A que llevaron a los aficionados a campos tan emblemáticos como el Calderón, Sánchez Pizjuán, Ruiz de Lopera o La Romareda. Al final de la década el Racing cayó el desgracia con ese injusto y duro descenso a Tercera, categoría en la que militó los tres últimas campañas.
Tras aprender de los errores el Racing cuenta esta campaña con un nuevo equipo ilusionante con el que aspirar a dar nuevas alegría a la afición.