Una pasajera de un viaje del Imserso contó en Radio Voz que el equipaje de 91 pasajeros se quedó en A Coruña
19 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.«Fue un viaje accidentado, pero allí, la verdad, es que lo pasamos muy bien». Con sentido del humor describían ayer su periplo los participantes en un viaje a Ibiza organizado por el Imserso que partió el martes de la semana pasada del aeropuerto de Alvedro.
El primer incidente lo padecieron los pasajeros nada más montarse en el avión de la compañía Vueling: «La salida estaba prevista a las 16.45, pero no despegamos hasta las 17.30, y todo ese rato lo pasamos metidos en el avión y sin que nadie nos dijese nada», explicó ayer Mari Carmen, una de las afectadas, en el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz. Pero la odisea no había hecho más que empezar. Al llegar a Ibiza vieron cómo de la cinta transportadora no salían ni la mitad de las maletas. «Tardaba y tardaba, y allí no aparecían más maletas. Así que fuimos a presentar una reclamación y allí nos explicaron que, de los 180 pasajeros que íbamos en el avión, habían dejado en A Coruña el equipaje de 91 porque una bodega no estaba operativa y no la pudieron abrir», contó esta testigo.
Al día siguiente recibieron por fin sus maletas y pudieron disfrutar de una semana de sol, «pero el susto no nos lo quita nadie. Dada la edad que teníamos todos los que íbamos y que muchos llevábamos las medicinas en la maleta... imagínate», explica otra pasajera.
Lo que no sospechaban es que en el vuelo de regreso a A Coruña volverían a tener otra aventura. «Ya embarcadas vimos cómo un carrito cargado de maletas daba la vuelta y se alejaba del avión, así que se la montamos a la azafata, que habló con el piloto y al cabo de diez minutos el carrito volvió», recordó en los micrófonos de Radio Voz una de las presentes.
Demasiado combustible
Pero ahí no acabó la cosa, ya que a la hora de aterrizar llegó el colofón de este inolvidable viaje: «Cuando íbamos a tomar tierra, el piloto volvió a levantar el vuelo. No entendíamos nada, porque hacía un día precioso para aterrizar. Nos tuvieron media hora sobrevolando el aeropuerto. Y al bajar le dije al sobrecargo: ??¿Qué, de ruta turística???, y él me respondió que llevaban demasiado combustible y que tuvieron que aligerar antes de aterrizar».