El misterio rodea a Taramancos

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez NOIA / LA VOZ

FIRMAS

MARCOS CREO

Casi dos años después del hallazgo de restos castreños en la zona, nada se sabe del paradero del material encontrado ni del resultado de su estudio

13 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los restos castreños encontrados en Taramancos en el verano del 2011 en plena ejecución de los trabajos de la variante de Noia pasaron de ser una sorpresa a convertirse en un auténtico misterio. Al menos en lo que respecta tanto al Concello como a los vecinos del municipio, que no han vuelto a tener noticias ni del paradero del material que en su día se excavó ni del resultado de los estudios que se realizaron a esas piezas.

En lo que respecta al gobierno local, la última comunicación oficial que recibió sobre el asunto data de agosto del año pasado, fecha en la que se autorizó una nueva intervención arqueológica en la zona. Luego, se hizo el silencio. «Oficialmente, nin sequera sabemos se remataron os traballos», explican desde el Ayuntamiento. Y eso que, en su día, la consellería aseguró en un escrito que, en cuanto finalizasen las investigaciones, los resultados «poranse a disposición do Concello de Noia».

Pero esto no ha ocurrido, un hecho que además supone el incumplimiento de la normativa en la materia de la propia Xunta.

Sin memoria técnica

Según el Decreto 199/1997, de 10 de julio, que regula la actividad arqueológica en la comunidad, el plazo de entrega de las memorias técnicas de las intervenciones «non deberá superar os seis meses», algo que también se recoge en un escrito enviado al Concello en septiembre del 2011, con lo que, a estas alturas, esa información debería estar ya al alcance de la Administración noiesa.

Además, una especialista señala que el Ejecutivo autonómico «debería ter comunicado oficialmente a existencia do xacemento para que o Concello o incorpore ao seu catálogo de bens a protexer», una obligación de los ayuntamientos que recoge la Lei 8/1995, del 30 de octubre, de patrimonio cultural.

A mayores, en su día, tras un acuerdo plenario, el ejecutivo local pidió a la Xunta el expediente íntegro de las actuaciones en Taramancos, pero, tal y como confirmaron ayer los responsables municipales, siguen esperando una respuesta.

Mientras tanto, y ante la ausencia de información oficial, no falta quien haga cábalas sobre el paradero de los restos del antiguo poblado, en el que se hallaron estructuras pertenecientes a distintas etapas, desde la edad de bronce hasta la época romana. Parte de ese material se catalogó y se sometió a un estudio para su posterior depósito en un museo una vez que se descartó «el interés de su conservación in situ» debido a su estado de conservación «seccionado e incompleto», según informó la consellería. Sin embargo, no está muy claro si todos los restos de las estructuras que sacó a la luz la obra de la variante corrieron la misma suerte.

Prácticamente, al lado del lugar que en su día ocupó el yacimiento, permanecen amontonadas piedras que hay quien apunta que podrían pertenecer al antiguo poblado. Expertos en la materia, asegurando, eso sí, que resulta prácticamente imposible valorar la importancia de esas piezas con un simple vistazo y sin conocer su relación con el espacio arqueológico, indicaron que podrían ser restos de la escombrera de la propia excavación.