La ventana

FIRMAS

Oscar Vazquez

11 abr 2013 . Actualizado a las 14:42 h.

Hay ventanas que se abren para que entre el aire fresco cuando el ambiente está cargado. Hay ventanas que resguardan del exterior. Las hay que protegen del mundo. Y hay otras que separan la realidad de la ficción como la madriguera de Alicia. Vean a esa concejala de Ponteareas que hace equilibrios en el alféizar, balanceándose, mientras su alcalde la espera abajo y los problemas llaman a la puerta. Saltar o no saltar, escapar o no escapar, esa es la cuestión; pero siempre escapan. El huidizo Salvador González Solla y sus ediles se escaparon del Concello de Ponteareas un día en que los afectados por las preferentes querían entrar a un pleno. La cinematográfica escena del alcalde y los suyos -«El mundo se desmorona y nosotros saltamos por la ventana»- se lo puso fácil los cazadores de metáforas: la política huye, la democracia salta por la ventana, los políticos escapan de los problemas. Calculen el etcétera. Yo, en realidad, creo que han descubierto un camino. Todos pensábamos que había un pasadizo secreto para estos casos: un túnel que comunica la Praza do Rei con las Cíes, otro entre San Caetano y el Pico Sacro y, por supuesto, el que une La Moncloa con Berlín. Para ponerse a salvo si los ciudadanos empezaban a darse cuenta del engaño y había que exiliarse de los mundos de Yuppie. El esquivo Solla nos ha descubierto que es todo mucho más burdo. El tránsito de la ficción a la realidad se hace en la intimidad de la parte de atrás de un edificio público, en un titubeante balanceo sobre el alféizar, con cara de vaya, me esperaba otra cosa, cuando la noche ya ha caído. Algún día nos ocurrirá lo que a Alicia. Nos despertaremos y veremos que aquella democracia que soñábamos era, en realidad, ficticia y, cuando preguntemos dónde está, alguien dirá que saltó por la ventana de atrás porque llamaban a la puerta.

angel.paniagua@lavoz.es