Formando carretilleros con todas las de la ley

FIRMAS

No se crea que conducir una de esas carretillas elevadoras que se usan en almacenes e industrias para cargar y descargar mercancía puede hacerlo cualquiera. Desde hace unos meses es necesario tener una titulación acreditativa y esto está provocando una marea de personas demandantes de los cursos de seguridad y manejo según establece el real decreto 1215/97. En Ribadumia comenzó este fin de semana el tercero, y en los meses anteriores se celebraron cursos de este tipo en otros concellos de la comarca como O Grove, Vilagarcía y Vilanova.

Expertos y parados

Buena parte de los asistentes son personas que ya llevan trabajando con estas carretillas desde hace años pero que no hicieron el curso correspondiente porque no era necesario. Las normas han cambiado y no estar habilitado convenientemente puede suponer un problema en caso de que haya una inspección en la empresa u ocurra un accidente laboral que, por otra parte, son bastante frecuentes en este ámbito. El otro perfil de los cursillistas es el del parado que busca con este título una nueva vía para encontrar empleo.

La seguridad importa

En Ribadumia empezaron el viernes una nueva edición de estos cursos y el próximo fin de semana repetirán. Acuden en total medio centenar de personas que emplean dos días en prepararse para conseguir el ansiado documento. El viernes recibieron clases prácticas sobre seguridad y sobre las características técnicas de este tipo de vehículos y ayer se subieron a las carretillas para realizar prácticas en las inmediaciones del auditorio y del campo de fútbol. Muchos de ellos estaban ya de vuelta y media sobre cómo conducir la elevadora porque tienen años de experiencia. Y quizás sean esos los que se enfrentan a un mayor riesgo de tener un accidente por exceso de confianza. Según explica el profesor, David Rivas, el principal peligro de estas carretillas es que pierdan el equilibrio, bien sea porque se cargan mal o en exceso, o porque se conducen a demasiada velocidad. Teniendo en cuenta las cautelas mínimas, pilotar estas máquinas, dice David, es asequible. «A única diferencia é que no coche tes un embrague e aquí a palanca é automática», señala el monitor.

Oficio de hombres

Estas carretillas pueden cargar hasta 3.000 ó 4.000 kilos de peso dependiendo de si funcionan con electricidad o con gasoil y en esta comarca tienen mucho uso debido al tipo de industria que existe. En conserveras, almacenes de construcción y cámaras de frío son muy frecuentes y, aunque no exclusivamente, están en manos de hombres. Pocas mujeres se ven al volante de las elevadoras. En el curso organizado por el Concello de Ribadumia, de los casi cincuenta participantes ayer solo había una mujer. Se llama Candelaria y es de Vilanova. Que cunda el ejemplo.