Vigo sustituye la Pescadería por la plaza de la Princesa

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

FIRMAS

M. MORALEJO

La corporación viguesa dedicó este espacio a la primera hija de la reina Isabel II, Isabel Francisca de Asís y Borbón

02 abr 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Por el secretario del Ayuntamiento sabemos que aquel 11 de abril de 1852 amaneció con los edificios de Vigo adornados por vistosas colgaduras y con los barcos engalanados. La ciudad se preparaba para rendir un cariñoso homenaje a la reina Isabel II, a través de su hija primogénita, Isabel Francisca de Asís y Borbón, nacida unos meses antes. La corporación viguesa pretendía hacer olvidar a la soberana el mal trance vivido días después del parto, cuando sufrió un atentado en Madrid por parte del cura Merino. Dicen que la varilla de su corsé desvió la navaja empuñada por el exguerrillero antifrancés. Aquel 11 de abril se cambiaría el nombre de la plaza de la Pescadería por el de plaza de la Princesa.

«A las once de la mañana, se hallaba formada en batalla toda la tropa de las diferentes armas de la guarnición, al frente de las casas consistoriales», dejó por escrito el secretario del Concello de Vigo. La banda de música tocó hasta las doce de la mañana varias piezas «del mejor gusto, y en los intermedios una multitud de voladores poblaron el aire».

Ya a la una de la tarde salieron del edificio consistorial, hoy ocupado por la Casa Galega da Cultura, «las autoridades y corporaciones civiles, militares y eclesiásticas, funcionarios y empleados públicos y personas notables de la ciudad y pueblos comarcanos». En ese instante, la banda de música interpretó la Marcha Real. El alcalde, seguido por los maceros municipales, subió al templete habilitado en la mencionada plaza, justo debajo de la pared del teatro, donde se había colocado una lápida de piedra, en la que aún hoy se puede leer: «Plaza de la Princesa. Al natalicio de S.A. Año de 1852».

Según escribió el secretario municipal, el alcalde manifestó al público «el objeto de esta dedicatoria por medio de una elocuente y significativa improvisación, que concluyó vitoreando a S.M. la reina y a la excelsa princesa de Asturias y acto continuo descubrió una lápida colocada de antemano en el centro del lienzo de la pared del edificio del teatro que existe en la referida plaza».

Por lo menos, desde el siglo XVII, era conocida esta plaza como Alhóndiga, un espacio en donde se desarrollaba un mercado de granos panificables. Sin embargo, a comienzos del siglo XIX ya aparece esta plaza con el nombre de Pescadería.

En el medio de la plaza ya se encontraba la misma fuente presidida por el angelote que hoy se puede ver. Taboada y Leal dijo de ella que «daba aguas potables, frescas y agradables», pero contenían una «porción de carbonato de cal, un poco de sosa y alguna sustancia térrea».

eran otros tiempos abril 1852