Representantes de las asociaciones y partidos políticos piden cuentas por la manera en la que se tramitó y explicó el proyecto
27 mar 2013 . Actualizado a las 15:38 h.El alcalde negaba ayer sentirse aliviado con la decisión de retirar un proyecto que tenía a la práctica totalidad de la ciudad en contra, y a muchos ferozmente en contra. «Non teño a sensación de terme sacado un peso de enriba -asegura Severino Rodríguez- porque o que sinto é que acabamos de perder unha gran oportunidade de avanzar algo, preferiría levar ese peso uns meses máis se désemos chegado a algo positivo».
En esto, el presidente local de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción, Jesús Berao, está de acuerdo con el alcalde. Él era de los pocos partidarios de seguir adelante con el procedimiento. «Cen veces dixemos que o plan así non valía para nada, pero se nos dan a opción de reformalo ben, sacalo a exposición outros dous meses, consensuado con todos, técnicos incluido, eu penso que había que facelo». A Berao le parece que la caída del plan era inevitable, dada la envergadura de la ola en contra que había desatado. «5.000 firmas aos políticos quéimanlles», ironiza.
Oposición «imparable»
A su compañero de la Confederación de Empresarios de Lugo (CEL) Antonio Rodríguez también le parece que la oposición había alcanzado un nivel tal que ya era «imparable». Berao le echa la culpa del fracaso del plan general a los «políticos», sin distinción. Antonio Rodríguez tampoco diferencia entre siglas, pero afina un poco más. Si esto ha terminado así es «porque quienes proponían el plan y lo presentaron han hecho una gestión catastrófica».
El delegado de la CEL en Monforte dice que que el primer error fue «aprobarlo inicialmente sin tener en cuenta para nada a la población». El segundo error fueron los tres meses de exposición pública en los que «nadie se dignó a explicar nada a la gente». Así que a él le parece que las consecuencias han sido «las lógicas y normales».
Tampoco parece sorprendido Julio Cortiñas aunque sí está muy contento. El presidente de la asociación Prodeme fue de los que peleó en las últimas semanas por la retirada inmediata del proyecto. Lo hizo dentro del grupo de colectivos que lideraron la recogida masiva de firmas y la solicitud de convocatoria del pleno que esta tarde certificará la defunción del PXOM. «Alégrome de que finalmente imperase o sentido común, porque podía chegar a haber enfrontamentos entre colectivos, e estamos nun sitio no que nos coñecemos todos e non podiamos chegar a eses extremos».
El caso de Prodeme
Cortiñas también cree que el Ayuntamiento se equivocó en su presentación del plan, pero a eso le añade la falta de credibilidad de las promesas posteriores de rectificación: «En Prodeme tiñamos o respaldo do pleno para o noso proxecto de residencia no Malvarón, celebramos tres reunións cos redactores do plan, co alcalde e cun avogado, e aínda así van e confíscannos o uso que se puidese facer da nosa parcela, fan desaparecer o edificio de vinte vivendas para deixar tres vivendas unifamiliares. E logo querían que crésemos que o ían arranxar todo».
Entre los representantes políticos, el socialista José Tomé aboga por pasar página cuanto antes para trabajar en la redacción de otro plan urbanístico. «Porque é necesario un plan que recolla a realidade existente a día de hoxe e que tomando iso como base deseñe o Monforte que queremos para o futuro», afirma. Eso sí, para no repetir errores, el PSOE precisa que hay que ponerlo en marcha desde el consenso, dando participación a las asociaciones de empresarios y vecinales a los profesionales relacionados con el urbanismo, a los sindicatos y a los partidos políticos.
La concejala socialista María José González, no quiso votar que sí al inicio de la tramitación del plan, como sus compañeros de grupo. Ahora siente como si la evolución de los acontecimientos le hubiera dado la razón. «Creo que esto demuestra que no tenía que haberse aprobado inicialmente, y me parece una vergüenza que hayan tenido que ser directamente los ciudadanos los que hayan tenido que defender sus derechos.