El obispo celebró una misa de acción de gracias por el papa Francisco
20 mar 2013 . Actualizado a las 06:00 h.Era día de San José y en la Catedral se reunieron varios fieles para celebrar la misa solemne de la jornada y, para dar gracias por la elección del papa Francisco. Convocaba el obispo, Leonardo Lemos Montanet, justo en el martes en cuya mañana el pontífice inauguraba con gran solemnidad su ministerio en el Vaticano. «Alegría, consuelo y esperanza nos da la persona del papa. Es de ayer y parece que lo tenemos en nuestras vidas desde siempre», dijo monseñor Lemos Montanet, destacando del pensamiento del que fuera cardenal arzobispo de Buenos Aires su defensa de la «fe pobre, sin artificios, la de los santos».
Mediador
El prelado diocesano destacó que el papa es una de las mediaciones que tiene el cristiano. «Nuestro cariño al papa no es un fenómeno psicológico, es profundo, teológico, de raíces profundas en el seno de la Iglesia». Y puso el ejemplo de San José como modelo de servicio y amor a la Iglesia.
En un lateral de la capilla mayor había un cuadro con una imagen de la Virgen. Estaban presentes varios miembros del cabildo y seminaristas tanto del Seminario Mayor como del Menor. Y varias religiosas de distintas congregaciones, entre ellas, cuatro hijas del instituto la Divina Providencia, que atienden la Casa de Ejercicios de Vistahermosa, porque la hermana María Lidia Cárdenas Vázquez, que vino de Hispanoamérica, hizo su renovación de votos en esta celebración en la Catedral. El obispo dijo cómo ahora las vocaciones religiosas vienen de allá.
La religiosa, arrodillada ante el altar mayor, renovó sus votos de pobreza, castidad y obediencia por un año, rubricó con el obispo el documento sobre la mesa del altar, y las cuatro mujeres vestidas de blanco entonaron un canto breve aludiendo a la llamada de la hermana María Lidia por Jesús.
Entre las autoridades civiles solamente se hallaba el subdelegado del Gobierno, Roberto Castro. El obispo de Ourense insistió, en esta misa de San José, en que habiendo fe, «todo es gracia». «Nada nos apartará del amor de Cristo. Nada. Ni la muerte», dijo.
Tanto antes de la ceremonia litúrgica como después, muchos fieles destacaban en sus conversaciones la impresión cercana que les causa el nuevo papa procedente de Argentina, porque lo encuentran familiar. Se respiraba optimismo y alegría por esta causa. Como dijo Leonardo Lemos, comienza una nueva etapa en la historia de la Iglesia Católica.