Hay ocasiones en que el cronista no puede menos que quedarse perplejo ante los debates «de calado» que se dan en los plenos municipales. Porque el (escaso) público que asistió al Principal fue testigo de que el alcalde llamaba botones Sacarino al portavoz de la oposición por convertirse «no mozo dos recados» de la Xunta; y de la réplica de este tildando al alcalde de Rompetechos por tener una ciudad en estado «lamentable, como se puede ver en la plaza de Valentín García Escudero.
Ese es el nivel del debate político entre los líderes del gobierno y de la oposición de Pontevedra. Un debate, al hilo de una interpelación de Jacobo Moreira (PP), en el que al final se trataba de demostrar quién recorta más: si el Concello por las obras que anuncia y no ejecuta, o el Gobierno central por los recortes y la asfixia económica a que somete a la Administración local.
Larga lista
Sobre los incumplimientos de Lores, Moreira tiene una larga lista: Amado Carballo, reforma de la Casa Consistorial, ronda urbana, Campo da Torre, Santa Clara, peatonalización de Benito Corbal, urbanización del entorno de Pasarón... «O balance do 2012 é a inexistencia de obras de calado, moitas promesas e escasos resultados», subrayó el portavoz del PP.
Y Lores, que últimamente se toma las interpelaciones del líder de la ocasión como excusa para montar su propio show en los plenos, se lanzó a elucubrar sobre cómo sería hoy Pontevedra si el PP estuviera en la alcaldía. «Estación soterrada de 60 millóns, túnel de Beiramar, túnel ¡e balea! da praza de Galicia, 60 millóns de aportación ao hospital privado de Monte Carrasco... Sería un panorama dantesco, cunha cidade levantada, un concello arruinado, obras eternas e sen futuro».
El rifirrafe entre Lores y Moreira consumió más de 45 minutos de un pleno de apenas dos horas. Un debate «de calado» cuya crónica parece más propia del repórter Tribulete.